
Illa da Toxa (Pontevedra), viernes 2 de septiembre de 2026 (Efe).- Los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy han coincidido este viernes en que la actual legislatura debería haber terminado hace tiempo, entre otros motivos por la ausencia de nuevos Presupuestos Generales del Estado, y han cuestionado la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez en asuntos como la crisis de Ceuta o la relación entre los poderes del Estado.
Ambos han planteado estas críticas durante un diálogo celebrado en el Foro La Toja-Vínculo Atlántico, en el que han analizado la situación política española. González recurrió en distintos momentos a la ironía al referirse a sus diferencias con el actual presidente del Gobierno.
Al abordar la ausencia de Presupuestos y la dificultad para aprobar determinadas iniciativas, González respondió con ironía al ser preguntado por la posibilidad de convocar elecciones. «Si digo que hay que convocar elecciones, no se convocan», afirmó entre las risas de los asistentes, en referencia a sus discrepancias con Sánchez.
El expresidente socialista también utilizó el lema de esta edición del foro, «Un mundo en desorden», para reclamar respeto a la división de poderes y al orden institucional. En ese contexto criticó actuaciones que, según dijo, pretenden controlar el poder económico y a los jueces, aunque puntualizó irónicamente que no se refería a Sánchez, sino al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
González defendió además el respeto al derecho internacional y al derecho nacional y cuestionó que durante cuatro años no se haya presentado un proyecto de Presupuestos Generales del Estado. También reclamó respeto a la justicia y al Parlamento y criticó que se gobierne mediante decretos leyes.
Sobre la vivienda, asunto que este viernes se debatía en el Congreso, González subrayó la gravedad del problema y consideró que, tras dos años en el Gobierno, el Ejecutivo ya no puede atribuir sus dificultades a la herencia recibida. Al mismo tiempo, sostuvo que la solución requiere un acuerdo entre las distintas administraciones.
Rajoy coincidió en la necesidad de alcanzar un pacto de Estado sobre vivienda, aunque reconoció que en el momento actual considera que ese acuerdo no es posible y que podría abordarse en el futuro.
El expresidente popular centró también parte de sus críticas en la separación de poderes y la primacía de la ley. A su juicio, existe una «colonización» de las instituciones y un déficit de calidad democrática que calificó de preocupante.
Críticas a la gestión de la crisis de Ceuta
Los dos expresidentes abordaron asimismo la crisis registrada en Ceuta tras la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos el 30 de julio. Ambos consideraron que la respuesta del Gobierno debería haber contado con un acuerdo con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.
La acumulación de inmigrantes ilegales contamina una playa de Ceuta
González recordó que Sánchez calificó al día siguiente en Ceuta lo sucedido como un ataque a la soberanía y la integridad territorial de España y sostuvo que el siguiente paso debería haber sido acordar con el líder de la oposición una respuesta conjunta.
En ese planteamiento incluyó un plan de defensa de la soberanía española que contemplara un refuerzo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de más medios para hacer frente a las narcolanchas.
El expresidente socialista cuestionó igualmente que, dos meses después de los hechos, todavía no se conozca cuántas de las personas que entraron permanecen en Ceuta y afirmó que no puede dejarse en manos de Marruecos la protección de las fronteras españolas. También rechazó abordar el asunto únicamente desde la perspectiva migratoria y advirtió de que los países vecinos pueden aprovechar las muestras de debilidad de otro Estado.
Rajoy coincidió en que Sánchez debería haber acordado con Feijóo la respuesta a la crisis y criticó que la principal actuación posterior fuese buscar pabellones y carpas para alojar a quienes llegaron a la ciudad autónoma sin determinar durante cuánto tiempo.
A su juicio, esta situación puede generar un precedente y un efecto llamada cuyo alcance resulta difícil de determinar.
Tanto Felipe González como Mariano Rajoy señalaron, por último, que durante sus respectivas etapas al frente del Gobierno mantuvieron buenas relaciones con Marruecos.
