La inmunidad de Putin

FOTOGRAFÍA. MOSCÚ (RUSIA), AÑO 2019. Vista del presidente de Rusia, Vladímir Putin. Efe

Efe – La Duma o Cámara de diputados de Rusia reforzó hoy la inmunidad de los expresidentes de este país al aprobar una nueva ley que hace casi imposible su persecución judicial. Moscú (Rusia), miércoles 9 de diciembre de 2020.

Según la ley, una iniciativa del partido del Kremlin, Rusia Unida, los expresidentes no podrán ser perseguidos ni administrativa ni penalmente y tampoco detenidos, arrestados, registrados o interrogados.

Hasta ahora, un expresidente ruso solo gozaba de inmunidad en relación con los actos cometidos durante su mandato presidencial o relacionados con su ejercicio del cargo, pero no estaba protegido ante causas penales o administrativas vinculadas a hechos anteriores o posteriores.

La inmunidad incumbe también a sus propiedades particulares o aquellas cedidas por el Estado, sean viviendas o locales de trabajo, medios de transporte y comunicación, equipaje, documentos o correspondencia.

Esa facultad solo beneficiaría al actual presidente, Vladímir Putin, y a su antecesor, Dmitri Medvédev, que ejerció el cargo entre 2008 y 2012, ya que el primer presidente de la Rusia democrática, Boris Yeltsin (1991-1999), falleció en 2007.

Nada más llegar al Kremlin hace 20 años, Putin garantizó la inmunidad de Yeltsin y su familia, lo que provocó no pocas suspicacias.

A partir de ahora, un expresidente sólo podrá verse privado de inmunidad por el Senado sobre la base de una acusación de alta traición interpuesta por la Duma o por la comisión de un crimen grave, cargos que deben ser corroborados por el Tribunal Supremo.

La acusación contra un expresidente debe recibir el respaldo de dos tercios de los miembros de las cámaras alta y baja del Parlamento ruso a propuesta de un mínimo de un tercio de los diputados de la Duma.

El Senado tendrá tres meses de plazo para tomar una decisión, tras lo que la acusación se considerará rechazada.

Anteriormente, un expresidente podía verse privado de inmunidad si el Comité de Instrucción de Rusia incoaba un proceso penal por un crimen grave cometido durante el ejercicio del cargo y éste era sancionado por ambas cámaras del Legislativo.

Uno de los autores de la ley, el jefe del comité de Legislación y Orden Estatal de la Duma, Pável Krasheninnikov, aseguró que las enmiendas responden a la necesidad de reforzar la estabilidad social y excluir cualquier intento de revancha contra los antiguos jefes del Estado.

Las cláusulas de dicha ley serán incluidas en la nueva Constitución -artículos 92,1 y 93- aprobada en referéndum el pasado 1 de julio, cuando las normas relativas a la inmunidad de los antiguos jefes de Estado figuraban, hasta ahora, en una ley federal que incumbía tanto al presidente como a su familia.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, informó en su momento de que Putin no se ha pronunciado aún al respecto de la concesión de la inmunidad.

La Duma también aprobó hoy una ley propuesta por el propio Putin que otorga al expresidente el derecho a convertirse en senador vitalicio una vez deje la jefatura del Estado.

Debido al apoyo mayoritario de los rusos a las reformas constitucionales en el plebiscito del 1 de julio, Putin podrá continuar en el Kremlin después de 2024, cuando expira su actual mandato presidencial.

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