Naomi Osaka enciende el pebetero olímpico de los JJOO Tokio 2020 en el Estadio Olímpico 

.Tokio presenta su antigua esencia, con la madera y Edo como protagonistas
.El pebetero, extrañamente fuera de lugar, colocado en una estructura en el terreno de juego del estadio, fue situado en las instalaciones tras su construcción, pues su artífice, el arquitecto Kengo Kuma, no lo incluyó en su diseño original.

FOTOGRAFÍA. TOKIO (JAPÓN), 23.07.2021. La tenista japonesa Naomi Osaka enciende el pebetero olímpico durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, este viernes en el Estadio Olímpico. Efe

Efe.- Tokio (Japón), viernes 23 de julio de 2021. La tenista japonesa Naomi Osaka fue la encargada de encender el pebetero olímpico en el Estadio Olímpico de Tokio en la ceremonia de inauguración de los Juegos de la capital japonesa que tuvo lugar este viernes.

Osaka subió la escalinata que se abrió ante ella en la estructura que alzaba el pebetero, de forma esférica y diseñado por Oki Sato, que se inspiró en el sol para darle forma.

La estructura esférica se abrió para emular la forma de una flor y fue entonces cuando la deportista pasó la llama de la antorcha que portaba para dar por concluida una ceremonia de cuatro horas.

El pebetero, extrañamente fuera de lugar, colocado en una estructura en el terreno de juego del estadio, fue situado en las instalaciones tras su construcción, pues su artífice, el arquitecto Kengo Kuma, no lo incluyó en su diseño original.

FOTOGRAFÍA. TPKIO (JAPÓN), 23.07.2021. Los Juegos Olímpicos de Tokio comenzaron la ceremonia de apertura este viernes al ritmo de la tradición más nipona, con la madera y la historia de su capital como protagonistas bajo las luces blancas y rojas de su bandera. Efe

La tenista recibió la llama de un grupo de seis estudiantes procedentes de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, las más castigadas por el desastre natural y nuclear de marzo de 2011 y cuya reconstrucción era originalmente el tema central de los Juegos.

A ellos se unieron en los metros finales del recorrido dentro del estadio la atleta paralímpica Wakako Tsuchida, el doctor Hiroki Ohashi y la enfermera Junko Kitagawa, enfermera, en un homenaje al personal sanitario que desde hace casi dos años se encuentra en primera línea de atención de la pandemia de covid-19.

También participaron las leyendas vivas del béisbol Shigeo Nagashima (85 años) y Sadaharu Oh (81), que recorrieron no sin esfuerzo su tramo, acompañados por Hideki Matsui.

Ellos recibieron la llama del campeón de judo Tadahiro Nomura y la luchadora Saori Yoshida, ganadora de tres oros olímpicos (Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012), que desde la llegada de la llama en marzo de 2020 han promocionado el relevo.

Estas personalidades se suman a los 10.515 relevistas que durante 121 días recorrieron las 47 prefecturas del archipiélago, en gran parte de los casos fuera de la vía pública por la pandemia.

Tokio presenta su antigua esencia, con la madera y Edo como protagonistas

Los Juegos Olímpicos de Tokio comenzaron la ceremonia de apertura este viernes al ritmo de la tradición más nipona, con la madera y la historia de su capital como protagonistas bajo las luces blancas y rojas de su bandera.

Tokio, la ciudad anfitriona del evento internacional, conocida antiguamente como Edo desde el año 1603 a 1868, presentó una de las características que florecieron durante este período, el uso de la madera y el trabajo carpintero, símbolos tradicionales del cuidadoso trabajo y la arquitectura nipona.

Los bailarines, vestidos con “haori” o chaquetas de kimono, como solían vestir los trabajadores de la época, se lanzaron sobre andamios de mandera, golpeando como carpinteros este elemento, imprescindible en la cultura japonesa.

Al ritmo de una canción popular, homenaje a la Asociación de Bomberos de Edo, esenciales antes y ahora en el país para salvaguar del fuego estas estructuras, el elenco de actores se desplegó en el centro del Estadio Olímpico.

Liderados por una poderosa Miki Maya, conocida actriz del teatro femenino Takarazuka, portaron hasta el centro los anillos Olímpicos, hechos de una madera muy especial y de cuatro metros de diámetro.

En los Juegos de 1964, los primeras Olimpiadas de Japón, atletas de las distintas naciones participantes portaron semillas de árboles que fueron plantados en el país y hoy, cincuenta años más tarde, la madera de sus árboles, regresa al Estadio Nacional en forma de anillos.

El Estadio Nacional, diseñado por Kengo Kuma, también revela la importancia y tradición de la madera en el país, pues su estructura está revestida con la madera de las 47 prefecturas de Japón.

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