Presos transgénero (Transexual) podrán pedir el traslado a prisión de su sexo sentido

Lasvocesdelpueblo
FOTOGRAFÍA. BARCELONA (ESPAÑA), 15.11.2019. Kalani (i) y Paula, dos personas transexuales internas en el centro penitenciario de Wad-Ras, en Barcelona, posan en su celda este viernes, 15 de noviembre de 2019, poco antes de que la consellera de Justicia, Ester Capella, y el consejero de Trabajo y Asuntos Sociales, Chakir El Homrani, hayan dado a conocer la nueva normativa del Gobierno de la Generalidad de Cataluña para garantizar que las personas transexuales reciban un trato adecuado a su género en las prisiones catalanas. Efe

Efe – Las personas transgénero que estén en cárceles catalanas podrán pedir el traslado a un centro penitenciario de su sexo sentido, acogiéndose a la nueva instrucción penitenciaria pionera que el Govern catalán ha aprobado este viernes. Barcelona (España), viernes 15 de noviembre de 2019. 

La firma de la instrucción se ha hecho pública este viernes en un acto celebrado en la cárcel para mujeres de Wad Ras en el que han participado la consellera de Justicia, Ester Capella, y el de Trabajo, Familias y Asuntos Sociales, Chakir El Homrani, que han explicado las principales medidas del documento, que entran en vigor a partir de hoy.

Capella ha dicho que esta instrucción es “un avance en el respeto a las personas del colectivo trans” y El Homrani ha explicado que “esta instrucción despliega la ley 11/2014 del Parlament” contra la homofobia, transfobia y la bifobia, que ya preveía solucionar la situación del colectivo trans en las cárceles catalanas.

Hasta ahora, la asignación en las cárceles catalanas se hacía a partir del género que aparecía en el DNI. Con la nueva instrucción, ese criterio queda sustituido por el de asignación en función del sexo con el que se identifica el interno.

Esta nueva situación genera que internos que actualmente están en una cárcel de un sexo con el que no se identifican pueden pedir el traslado a una cárcel del sexo que ellos sienten. Esta petición puede hacerse en el momento del ingreso en el centro penitenciario o en cualquier momento de la estancia en prisión.

Esta nueva medida tiene algunas limitaciones: se puede denegar la petición a los reclusos que tengan antecedentes por delitos relacionados con el abuso sexual o la violencia de género, cuando la petición de traslado tenga apariencia de ser un pretexto falso para solicitar el cambio o cuando el recluso no haya tenido ninguna manifestación sobre su identidad sexual tránsgenero en el pasado.

En este último caso, cuando un interno dice sentir un sexo distinto del biológico por primera vez, Instituciones Penitenciarias facilita que alguna entidad especializada en materia de género acompañe al interno durante tres meses para certificar que el cambio de sexo identificado que reivindica sigue las pautas de un tránsito de género. Tras estos tres meses, si la entidad certifica el tránsito, se reconsidera la petición de traslado.

Esta petición de traslado es aprobada, en última instancia, por Instituciones Penitenciarias.

De hecho, tres mujeres trans ya han sido trasladadas desde las prisiones de Quatre Camins y Brians al centro penitenciario de Wad Ras, exclusivamente de mujeres, acogiéndose a esta nueva legislación.

Dos de ellas han decidido contar su historia.

Paula, que nació como un varón en términos biológicos, se dio cuenta con 14 años de que le gustaban los hombres. “Al principio pensé que sencillamente era un maricón. Pero aquello no me satisfacía del todo: empecé a darme cuenta de que me gustaba vestirme como una mujer y vivir como una mujer”.

Cuenta que ha tenido la suerte de que su entorno siempre le ha dado apoyo, aunque su vida no ha sido fácil. A los 16 años entró en la DGAIA, el órgano del Govern que tutela a menores de los que sus padres no puede hacerse cargo.

“A esa edad, los 16, empecé el tránsito”, dice. Después tuvo una causa judicial e ingresó en un Centro Penitenciario de Menores. Y de ahí, al cumplir los 18 años, fue trasladada a un módulo de hombres en la cárcel de Quatre Camins.

Hace un mes, gracias a la nueva instrucción, llegó a la cárcel de mujeres de Wad-Ras, en Barcelona. “En general, en la cárcel no he tenido problemas por mi condición. Es verdad que cuando se quieren meter conmigo van a dar a dónde duele y me dicen que yo no tengo lo mismo que ellas”, explica.

Sin embargo, dice sentirse a gusto rodeada de otras mujeres: “ahora me siento en mi sitio”.

Por su parte, Kalleri tiene 25 años, es de Perú e ingresó hace 5 meses en la cárcel de Brians 1. También llegó a Wad Ras hace un mes.

Pidió el traslado porque, aunque no tiene queja del trato de sus compañeros de Brians, se “sofocaba mucho” en una cárcel de hombres. “Lo pedí por mi tranquilidad emocional y la tranquilidad de mi familia”.

Ahora, en Wad Ras, se siente mucho más cómoda: “el ambiente es muy agradable y la gente es muy tranquila”. Emplea su tiempo en hacer cursos de “catalán, inglés e informática” y permanece a la espera de juicio: “esperemos que todo salga bien”.

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