Tensión en el Día de Melilla: pitos a la ministra Saiz y duro discurso de Imbroda

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FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 03 DE SEPTIEMBRE DE 2026. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska (c), acompaña al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), al interior del Hemiciclo tras un receso en el Congreso de los Diputados, este jueves 3 de septiembre de 2026. Efe
FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 03 DE SEPTIEMBRE DE 2026. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska (c), acompaña al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), al interior del Hemiciclo tras un receso en el Congreso de los Diputados, este jueves 3 de septiembre de 2026. Efe

Melilla, jueves 17 de septiembre de 2026 (Efe).-Ceuta ha protagonizado este jueves el acto institucional del Día de Melilla, marcado por los abucheos del numeroso público al Gobierno de España, representado por la ministra Elma Saiz, y el duro discurso del presidente melillense, Juan José Imbroda, contra la «verdadera invasión» de la ciudad caballa y la «pasividad» del Ejecutivo central.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno ha recibido pitos y gritos de «fuera», dimisión y traición» tanto en su entrada a la histórica Plaza de Armas del recinto amurallado como cuando Imbroda le ha agradecido su presencia, frente a los aplausos al líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, también presente en el acto.

Otra de las grandes ovaciones de la noche ha sido para la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local, a quienes Imbroda ha agradecido sus «desvelos, espíritu de servicio, sacrificio, esfuerzo y patriotismo» en la defensa de las fronteras de Melilla, que también sufrió un repunte migratorio a finales de julio horas después de la entrada irregular de miles de personas en Ceuta.

Imbroda, en su intervención, ha expresado el compromiso de Melilla hacia Ceuta en lo que sea necesario ante la «situación crítica» que vive desde el 30 de julio, cuando «se bordeó la pérdida de la soberanía española» con una «verdadera invasión de más de 80.000 marroquíes ante la pasividad del Gobierno de España y la pasividad activa de Marruecos».

Ha lamentado que aún hoy no haya «visos de alcanzar la normalidad. No se puede pasar página sin consecuencias, no se debe relativizar aquello y, mucho menos, no haber aprendido la lección», ha agregado para exigir que las soluciones a este grave problema no pasen por convertir la ciudad «en un inmenso CETI», algo que «no se puede permitir».

Imbroda ha exigido el retorno inmediato de todos los que entraron de forma ilegal y ha insistido en el «fracaso absoluto» de la gestión de este problema, en el que «no se ha estado a la altura ni en la prevención ni en la solución del problema» y en el que a su juicio ha habido “exceso de frivolidad e irresponsabilidad».

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Reciprocidad en la buena vecindad

«No se puede abandonar a los ceutíes a su suerte», ha dicho el presidente de Melilla, convencido de que es necesario que haya una «buena vecindad» con Marruecos, exigiendo al país vecino «reciprocidad» en lugar de «desprecios y acciones hostiles» y la «asfixia» económica a las dos ciudades autónomas.

Frente a ello, ha lamentado la falta de defensa directa del Gobierno español ante Marruecos: «No le debemos nada ni tenemos por qué tener complejos de sumisión con Marruecos, al revés», ha dejado claro Imbroda al recordar que durante años miles de ciudadanos del país vecino fueron atendidos por los servicios públicos melillenses, sobre todo sanidad y educación, y hubo un «espectacular crecimiento» de las localidades cercanas «gracias a la economía de Melilla» con los trabajadores transfronterizos.

Imbroda ha defendido la españolidad de Melilla, que este 17 de septiembre cumple 529 años, y también la de Ceuta, “con razones basadas en el derecho y la historia» ante “los falsos y argumentos espurios” de quienes reclaman su soberanía en el país vecino, que “no son más que burdos anhelos anexionistas de un irredente nacionalismo imperialista con la falsa promesa del gran Magreb».

“Este suelo que pisamos esta tarde en esta Plaza de Armas es tan español como el de la Plaza Mayor de Madrid o cualquier plaza de cualquier lugar de España”, ha dejado claro Imbroda en la frase que más aplausos ha arrancado en su discurso, en el que ha agradecido el “apoyo popular masivo” en las movilizaciones de apoyo a Ceuta y Melilla en España.

Políticas nítidas y sin complejos

Cree que ello debe derivar en decisiones “de gran calado” para el futuro de ambas ciudades, que necesitan “garantías de estabilidad política, certidumbre y confianza en el futuro”, que requieren del Gobierno de España “políticas nítidas y sin complejos” que favorezcan a Ceuta y Melilla.

Entre ellas, “la presencia ya” del rey en ambas ciudades, y más presencia del Estado, como un refuerzo de la frontera y mayor dotación estable de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas, además de adecuar la legislación de Extranjería a la “situación de excepcionalidad” de Ceuta y Melilla.

También una mayor presencia en la Unión Europea e “implicarla en la gestión fronteriza”, en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, ha dicho Imbroda, pues “Europa empieza y no termina en Ceuta y Melilla”.

Por último, ha dado una “importancia capital” a la aprobación de la “inédita” resolución en el Parlamento europeo y a las palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, sobre Ceuta y Melilla, y ha reclamado al Gobierno español “un gran acuerdo” con medidas que les permitan crecer económicamente igual al nivel nacional.

El discurso de Imbroda ha copado gran parte del acto, en el que los gestos hacia Ceuta se han multiplicado con el izado de su bandera, la interpretación de su himno y referencias en un rezo intercultural de las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú.