Aprender a leer sin estar preparados

.Los niños, de cualquier edad, no son iguales entre sí. Este dato es capital en educación y mucho más en enseñanza. Es, sin duda, maltrato infantil (por ignorancia o por negligencia) seguir exigiendo a los más débiles sin dar respuesta a ese elevadísimo porcentaje de niños abocados al fracaso escolar desde muy temprano
.El error, grandísimo error, es pensar que el fracaso escolar se produce en la ESO

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), JULIO DE 2021. La nueva ministra de Educación y Formación Profesional de España, María del Pilar Alegría Continente, acude a su primer Consejo de Ministros tras la brutal crisis de gobierno de coalición de España del presidente Pedro Sánchez. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Redacción.- Barcelona (España), martes 20 de julio de 2021. A la atención de la nueva ministra de Educación y Formación Profesional de España, María del Pilar Alegría Continente. «El 48% de los niños que inician la escolaridad Primaria no poseen las destrezas físicas indispensables para el aprendizaje normalizado en la escuela. El 35% de esos niños, dos años más tarde, mantienen todavía problemas de inmadurez física y muchos de ellos muestran bajos rendimientos en lectura». Son datos de estudios realizados en Inglaterra por el Instituto de Fisiología Neuropsicológica (INPP). Datos que son prácticamente iguales en España. Nuestro sistema, en todo caso, los produce peores, pero los oculta más.

Destaquemos ante todo que se trata de «destrezas físicas» que tienen una gran incidencia en los aprendizajes escolares y que esas destrezas se adquieren normalmente en la infancia a través del movimiento libre, el juego y actividades en naturaleza (imposible adquirirlas sentados en la escuela). El concepto «estar preparado físicamente» para iniciar la escolaridad no es nuevo. Basta recordar a Jean Piaget y más expresamente a Bates Ames que señalaba la caída de los primeros dientes de leche (normalmente se da hacia los 6 años de edad) como indicio de madurez física para la lectura.

¿Por qué actualmente hay tal premura para enseñar a leer desde los 3-4 años sin discriminación alguna y cuando muy pocos niños (o ninguno) están preparados física y madurativamente para ello? ¿Maltrato infantil a los más débiles y perjudicar a todos por quitarles tiempo para lo que necesitan hacer a esas edades, que no es leer ni escribir?

La aptitud física no se desarrolla como resultado de estar en la escuela 6-7 horas al día, ni por estar «sentados» ante la Tablet, videojuegos, ordenador o televisor. La aptitud física comienza en la interacción física con el medio y en el tiempo que pasa el niño jugando y con las personas que le acompañan en su desarrollo madurativo y educativo. La aptitud física es importante porque realiza y refleja la madurez de las vías neuronales que intervienen en los procesos de leer, escribir, resolver problemas, aprender, en suma. Todas las elevadas destrezas para el aprendizaje requieren acción física y cooperación integrada cuerpo-cerebro. La aptitud física se inicia en el suelo, en los movimientos del bebé libre para moverse y tiene un largo proceso con la adquisición de los hitos del desarrollo, el libre movimiento natural y a través del juego para completarse con actividades que desarrollan destrezas de musculatura gruesa primero y fina progresivamente.

Leer, por ejemplo, requiere suficiente desarrollo de los movimientos oculares para enfocar los ojos en un punto concreto de la página, hacer que ambos ojos trabajen juntos como un equipo. Se trata de habilidades motoras que exigen control de los movimientos oculares. Si los movimientos son inmaduros e inestables, las letras, los números y las palabras pueden «bailar» en la página de forma que el cerebro las ve en desorden y el niño encuentra dificultades para reconocer los símbolos, construir las palabras y encontrar sentido (comprensión) en el escrito.

La lectura se fundamenta también en la tradición oral y la habilidad para entender sonidos; comienza con el desarrollo del lenguaje y el habla. El niño habla con su cuerpo antes de articular palabras, utilizando el lenguaje postural, gestual y la entonación para hacerse entender. El deseo de comunicarse utilizando palabras es innato sólo parcialmente, depende mucho de los estímulos del medio: que se le hable mucho y se le escuche por parte de sus cuidadores a lo largo del día y cada día, todos los días, a lo largo de los 7 años de infancia no escolar. «Las semillas del lenguaje se siembran a través de experiencias senso-motrices» (Sally Goddard).

Hoy resulta fácil, para personal especializado, evaluar la madurez física de los niños para iniciar la escolaridad formal. Existen, además, programas de ejercicios que, conducidos por profesores interesados en ello, facilitan a estos niños una preparación más adecuada, mejorando su madurez física para abordar, con más garantías, la escolaridad dominando los fundamentos esenciales indicados.

Hoy estamos en condiciones, gracias a los avances de las neurociencias y a las experiencias que se llevan a cabo en diferentes partes del mundo (algunas en España), de ayudar eficaz y eficientemente a los niños para prevenir y para superar las muy conocidas dificultades en el aprendizaje escolar. Naturalmente hay que prescindir de prejuicios, de clientelismo, de pactos, de LOGSE y todos sus posteriores derivados hasta hoy. También de otros muchos hábitos, ordenanzas y demás oficialismos que hacen «esperar para realizar prevención-normalización» con tantos niños que hoy están abocados al fracaso desde antes de empezar Primaria. La prevención no puede esperar, es previa, no es posterior. Se puede prevenir el 90% de los fracasos escolares, y de muchas dificultades escolares. Se previene antes de. Se previene desarrollando aptitud física antes de iniciar la escolaridad formal (Primaria), y se previene a lo largo de toda la etapa escolar.

Los niños, de cualquier edad, no son iguales entre sí. Este dato es capital en educación y mucho más en enseñanza. Es, sin duda, maltrato infantil (por ignorancia o por negligencia) seguir exigiendo a los más débiles sin dar respuesta a ese elevadísimo porcentaje de niños abocados al fracaso escolar desde muy temprano. El error, grandísimo error, es pensar que el fracaso escolar se produce en la ESO.

La respuesta no es, por supuesto, «más de lo mismo», ni escuela antes de tiempo pues su tiempo es a los 6-7 años de edad, no antes. ¿Para cuándo liberar a los niños del fracaso escolar? Cuando los niños comiencen la escuela a la edad escolar, cuando la prevención vaya por delante de los fracasos, cuando se desarrollen las aptitudes antes de tener que aplicarlas. O sea, cuando se empiecen las cosas por el principio, por los cimientos y no por el tejado. Nota: Ideas básicas tomadas de S. Goddard (INPP–UK).

Isidro García Getino

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