Consecuencias del «Procés»: Los años perdidos de Cataluña

.la sensación de engaño para muchos independentistas que creyeron las promesas de sus políticos. Una prueba son en las pasadas elecciones catalanas donde no fueron a votar 750.000 personas que optaron por votar formaciones independentistas con respecto al año 2017, COVID 19 aparte. No fueron a votar 900.000 personas que optaron por votar formaciones constitucionalistas el año 2017

FOTOGRAFÍA. CABRILS (BARCELONA) ESPAÑPA, 26.08.2018. Una españolas muestra con orgullo los colores de la ibandera nacional española en medios de trapos separatistas a su izquierda y derecha junto a una resistencia española con banderas de España. Vista también de numerosas banderas de España, con una resistencia española en pie en el puente para proteger la democracia española, esta tarde en Cabrils (Barcelona) donde los voluntarios del 9-S se han reunido para hacer la campaña del acto multitudinario que organiza el empresario español, José Manuel Opazo. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Redacción.- Reus (Tarragona) España, jueves 29 de julio de 2021. “Tempus fugit”. Su significado en latín es “El tiempo pasa”. Después de los indultos de los políticos del «Procés» la radiografía en la sociedad catalana no es muy alentadora para tener un futuro próspero.

Estamos ante una situación desde hace años donde solamente se está hablando y gestionando por y para la independencia, pero en otras competencias de la Generalidad de Cataluña sólo cumplen con el expediente; sin iniciativas propias, ni implicación para la ciudadanía, ni propuestas de calidad. Eso sí, aumentan los impuestos a los contribuyentes para sus fines partidistas, mientras muchas empresas, autónomos, trabajadores y familias, se ven con dificultades para llegar a fin de mes. Eso sí, nos encontramos con hechos estrafalarios, por ejemplo, que el Presidente de la Generalidad cobra el doble que el Presidente del Gobierno de España. Claro, para lo que interesa hay dinero, pero para lo importante, no.

La inseguridad jurídica, el cierre de negocios, el manejo mediocre de la economía, la sensación que todo funciona por inercia, los problemas económicos y sociales vividos, echar la culpa a España, el procés, y todo lo que ha acarreado para los ciudadanos (muchas familias y amigos se dejaran de hablar, la llamada fractura social, las huidas de empresas, el aumento del paro, despreciar la ley, la autoridad policial cuestionada, etc.) son algunas de las consecuencias políticas y sociales, sin olvidar las económicas, que ha padecido nuestra sociedad de la siguiente manera:

Por una parte, la sensación de engaño para muchos independentistas que creyeron las promesas de sus políticos. Una prueba son en las pasadas elecciones catalanas donde no fueron a votar 750.000 personas que optaron por votar formaciones independentistas con respecto al año 2017, COVID 19 aparte. Esta cifra refleja el descontento y la sensación de estafa, como me han confesado amistades con ideología independentista. Y por otra parte, de los que creemos en la unidad de España, la sensación del enésimo abandono por parte del Gobierno central de turno hacia los que no somos separatistas, ignorándonos de nuevo en nuestras peticiones para una Cataluña fuerte, dentro de una España unida. No fueron a votar 900.000 personas que optaron por votar formaciones constitucionalistas el año 2017, COVID 19 aparte.

En cuestión de presidentes de Cataluña, Jordi Pujol Soley en su mandato inició la “independencia programada” sacando dinero y competencias del gobierno central de turno para la Generalitat (educación, sanidad, seguridad ciudadana, etc.) de la cual se podría resumir en una de las frases del Pujolismo: “Avui paciència, demà independència” (Hoy paciencia, mañana independencia).

Tristemente se da la paradoja que los últimos presidentes de la Generalitat de Cataluña han sido unas auténticas calamidades, que han llevado a Cataluña al bono basura, dejando la imagen de la institución por los suelos, con una gestión de gobierno digno de ser mencionado en los libros de los horrores o de ejemplos a evitar para estudiar en las universidades de economía, jurídicas y/o políticas. Jordi Pujol al lado de los últimos gobernantes en Cataluña, ha sido Winston Churchill, Konrad Adenauer y Otto Von Bismarck juntos, siendo elevado a nivel de un gran estadista; o incluso los tripartitos de Maragall y Montilla fueron modelos de conducta recta y estabilidad en comparación a la catástrofe que vino luego.

En resumidas cuentas, después de la resaca de estos años de «Procés» y sus efectos, se podría decir que han sido los años perdidos de Cataluña. Además, no hay un proyecto de gestión política de gobierno autonómico para mejorar la vida de la sociedad catalana ¿Volverán con la misma canción los actuales gobernantes?

Es tal el nivel, que se podría cantar la estrofa de la canción del baúl de los recuerdos, de Karina: “Cualquier tiempo pasado nos parece mejor”.

Jordi Ferré Rey

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