Debate sobre el estado de la Nación| Intervención del presidente Pedro Sánchez Pérez Castejón

.El presidente de Gobierno de España: «Vamos a ir a por todas», ha confesado el presidente del Gobierno al anunciar unas medidas económicas dirigidas «a las clases medias trabajadoras» y que han recibido el aplauso de Podemos y las críticas del PP y del resto de la oposición que las tachan de «populistas», de «campaña publicitaria» y que, alertan, solo traerán «más gasto y ruina»

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 12.07.2022. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate sobre el estado de la nación que comienza este martes en el Congreso de los Diputados. Efe

Efe.- Madrid (España), martes 12 de julio de 2022. Pedro Sánchez ha llegado al debate del estado de la nación, el primero de su mandato, con una crisis económica en ciernes y la inflación disparada. Su receta, a poco más de un año de las elecciones, es más gasto público y nuevos impuestos a bancos y empresas energéticas, en un viraje a la izquierda que le reconcilia con sus socios de Unidas Podemos.

VÍDEO.

«Vamos a ir a por todas», ha confesado el presidente del Gobierno al anunciar unas medidas económicas dirigidas «a las clases medias trabajadoras» y que han recibido el aplauso de Podemos y las críticas del PP y del resto de la oposición que las tachan de «populistas», de «campaña publicitaria» y que, alertan, solo traerán «más gasto y ruina».

Para Sánchez, «el gran reto que tiene España es la inflación», una «enfermedad económica grave» que empobrece a todos los ciudadanos y que dificulta cuestiones que ya eran complicadas, como pagar la hipoteca o el alquiler, tener hijos o intentar ahorrar.

Reconoce que la economía española se comportará en los próximos trimestres peor de lo esperado, aunque todo dependerá de cómo evolucione la guerra en Ucrania y de si Rusia cierra completamente el suministro de gas a Europa.

Ante esta amenaza, ha avanzado que será necesario reforzar el ahorro energético, promoviendo el teletrabajo o con un uso más eficiente de la calefacción y del aire acondicionado.

Con esos mimbres, Sánchez ha anunciado la creación de un impuesto temporal que gravará los beneficios extraordinarios de los bancos obtenidos por el aumento de los tipos de interés que se aplicará sobre los ejercicios de 2022 y 2023 y que se estima que recaudará 1.500 millones anuales.

Este tributo se suma al ya anunciado el pasado 25 de junio para las grandes empresas eléctricas, gasistas y petroleras, que en este caso gravará los beneficios extraordinarios derivados del alza de los precios de la energía.

También tendrá dos años de vigencia y tendrá una recaudación estimada de 2.000 millones para cada ejercicio.

En el lado del gasto, el Gobierno aprobará la gratuidad de los títulos multiviaje y abonos mensuales de Cercanías y Media Distancia de Renfe desde septiembre y hasta final de año.

También habrá una ayuda complementaria de 100 euros mensuales para un millón de estudiantes mayores de 16 años que ya disfrutan de una beca «para que nadie abandone sus estudios por motivos económicos», ha destacado.

Se trata, según Sánchez, de medidas que van en la dirección contraria a las que aplicó, a su juicio, el PP durante la crisis financiera cuando el gobierno de Mariano Rajoy fue «fuerte con los débiles y débil con los fuertes».

Un PP que ha tenido a su líder, Alberto Núñez Feijóo, sentado en el escaño del líder de la oposición, el que hasta hace pocos meses ocupaba Pablo Casado, pero que no ha podido intervenir al no ser diputado.

Sin posibilidad de «cara a cara» entre Sánchez y Feijóo, la encargada de replicar al presidente del Gobierno ha sido la portavoz de su grupo, Cuca Gamarra, que ha reprochado al presidente del Gobierno que en vez de rectificar el rumbo y hacer autocrítica haya optado por huir hacia delante.

El principal partido de la oposición ha rechazado que las medidas del Gobierno permitan atajar la inflación y ha afeado que «cuando la crisis les sobrepasa» el Gobierno no se deje «ayudar» poniendo en marcha el plan que le ha propuesto el PP: bajadas de impuestos, contención del gasto, reducción de la burocracia y una buena gestión de los fondos europeos.

«El Gobierno Frankenstein no da más de sí, es un proyecto fallido y agotado», ha sostenido además Gamarra, que cree que este Ejecutivo de coalición dividido causa «debilidad como país».

Un Ejecutivo de coalición que llegaba en horas bajas, pero que, por lo oído después, ha reforzado su cohesión interna con unas medidas económicas claramente a la izquierda y que habían sido reclamadas por Unidas Podemos.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha aplaudido las medidas anunciadas por Sánchez, aunque no tanto al propio presidente del Gobierno, sentada en su escaño del banco azul, a diferencia de otros ministros morados.

Ha dicho después que estaba ocupada tomando notas y que es más importante «escuchar».

Más entusiasta, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha valorado que Sánchez haya «reorientado» el rumbo del Gobierno tras semanas de tensión a cuenta del incremento del gasto militar.

Cuidar de la coalición, ha subrayado la también ministra de Asuntos Sociales, «es estar a la altura de lo que la gente está esperando».

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