Es difícil comparar a Pedro Sánchez con un presidente de España desde 1975 por su inagotable arrogancia

Luis Torres Píñar
FOTOGRAFÍA. CONDRESO DE LOS DIPUTADOS (MADRID), 25.03.2020. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el pleno del Congreso que se celebra hoy miércoles en Madrid. Efe

«Viva el 8 de marzo» de 2020. Sí, Señor pedro Sánchez. Y viva la madre que te parió también. Y por qué no, viva Che Guevara y viva el socialcomunismo; viva Marlaska y viva etc. La bajeza del sinvergüenza que ocupa ni más ni menos la presidencia del Gobierno de España llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón resulta arduo poder cotejarla por su inagotable arrogancia incluso es difícil comparar con algún presidente de España desde 1975.  

Cuando nos presidía el cenutrio Zapatero, «el mentiroso» también socialista de boquilla, incrédulamente pensaba que sería difícil que alguien lo superara en ineptitud y felonía a España y los españoles. Me equivoqué de largo. El actual presidente de España ha rebajado a su antecesor socialista en el cargo, de ser un incapaz y pérfido, a la cualidad de aprendiz de ello.

Lo peor que puede hacerse en beneficio del género femenino es precisamente alabarlo constantemente. Ser hombre o mujer no se elije todavía. Cada género tiene sus virtudes y sus ineficiencias. Es cierto e irrefutable que la mujer ha sido menospreciada, excluida, vilipendiada, sometida, etc. a lo largo de siglos; no solo en España, en todo el mundo e incluso hoy día en países africanos y asiáticos teocráticos radicales musulmanes, tan cortejados por la izquierda española.

El principal enemigo de las mujeres es el feminismo socialcomunista y el corporativismo estéril e hipócrita de aquellos hombres que se declaran feministas.

La mujer española, hace muchos años, empezando por Mariana Pineda, Clara Campoamor, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Ana Pastor, Rosa Díez, etc. y muchas otras, que no necesitan el refuerzo por parte de nadie, ellas solas se bastaron. La mujer española sabe defenderse y hacerse respetar por sí misma. Es cierto que muchas mujeres de ideología izquierdista precisan ser protegidas y reconocidas, pero son casos de simple falta de personalidad que no se remedia con el reconocimiento de un día al año y eso no se remedia por ser más o menos feminista hasta los homosexuales tienen su día, el del «orgullo gay». No sé dónde debe radicar el «orgullo» de serlo más allá de tener la condición. Nada tengo ni a favor ni en contra. Cada cual con su aparato dispone como más le guste. Uno puede sentirse de estar orgulloso de ser mujer, hombre u homosexual. Si no se nace, se hace. ¿Por cierto, para cuándo «Día de los heterosexuales»? Me temo que no restan días libres, pero tampoco es necesario por lo absurdo.

Estoy seguro de no equivocarme; si auguro que al menos una persona de los que asistieron el ocho de marzo de 2020 a cualquiera de las manifestaciones feministas ha fallecido por coronavirus (covid 19). Tan solo por la memoria de esa persona anónima, decir «¡Viva el ocho de marzo!» de 2020 es una mezquindad propia de un dictador engreído que antepone su interés al del resto de los ciudadanos. Quizá de haber suspendido el acto feminista. Esa persona fallecida estaría con vida o no, pero si se contagió en el acto, no es para celebrarlo.

Fue desde VOX, precisamente partido político al que siempre se le acusa de machista y homófobo, el que se negó a asistir a un acto del Congreso de los Diputados en el que se denigraba a las mujeres tras exigir a las mujeres españolas en España recibir a los visitantes invitados de una representación iraní con velo y no darles la mano tampoco dirigirse a ellos, siempre tenían que mantenerse a distancia. ¿Dónde estaban todos los y las hipócritas? Sumisos, luego alardean. Dime de qué presumes y te diré…

Otro vergonzoso e ignominioso acto machista devenido por el adalid «macho alfa» Pablo Iglesias, dijo que «la azotaría hasta que sangrase. Ninguna mujer del círculo autodenominado ‘feminista’, tampoco ningún ‘macho’ se atrevió a censurar ni siquiera criticar semejante sordidez. [https://okdiario.com/investigacion/iglesias-sobre-marilo-montero-azotaria-hasta-que-sangre-soy-marxista-convertido-psicopata-281615].

En fin, la desvergüenza está instalada en el poder y va a costar desprenderse de tanto inútil. El día que todos estos parásitos sociales levanten vuelo se acabó ver el sol en España para una buena temporada.

La actuación propia de una dictadura bolivariana con las que el presente Gobierno de España nos comienza a tener acostumbrados esta semana ha dejado varias declaraciones y acciones además de las mencionadas dignas de no ser olvidadas para procurar no ser repetidas.

Ante el cese político de un significado Jefe de la Guardia Civil, el coronel Pérez de los Cobos, por parte del ministro del Interior al negarse éste a prevaricar, ha servido para desenmascarar la verdadera ralea que radica en el Gobierno de España. El presidente Pedro Sánchez no ha dudado en proteger a su ministro del Interior al que ha valorado su acción en beneficio de limpiar de elementos subversivos que residen todavía en la policía «patriótica». Ignoro si esta calificación del Cuerpo «patriótica» se debe a ignorancia o simplemente se trata del convencimiento de purgar a todo el que no comulgue con el ideario socialcomunista.

Ser patriota es una cualidad que puede ser exigida a cualquier ciudadano de cualquier Nación. No obstante en beneficio de la libertad de opinión, es sano que cada cual tenga y piense libremente. Cuestión diferente es alguien que ha de representar, defender y/o trabajar para los españoles desde diferentes puestos de la administración Pública. Trasladado al desempeño profesional desde un insignificante cargo administrativo público, miembro de las Fuerzas armadas o político, la condición de patriota debe ser exigida. De hecho, al jurar o prometer la Constitución, así se declara y así debe de ser reconocido. Por lo que ser policía y patriota es un incuestionable mérito y no lo contrario. No obstante no podemos dejar pasar por alto la verdadera intención que se proyecta desde el Gobierno socialcomunista, que no es otra que generar entre la sociedad la animadversión al uniforme en general.

El Gobierno socialcomunista dice que está terminando con las «cloacas» del Estado. Todo Gobierno tiene la necesidad por el bien de la libertad social en ocasiones tener puntos oscuros no revelados por razones de seguridad. Pensar lo contrario es querer convencerse de una utopía. No existe un Estado sin que se sirva en ocasiones límites de actuaciones opacas a espaldas de cualquier criterio democrático. Existió los (GAL) [Los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) fueron agrupaciones parapoliciales que practicaron terrorismo de Estado o «guerra sucia» contra la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna y su entorno entre 1983 y 1987, durante los dos primeros gobiernos de Felipe González (PSOE)] como existió el Somatén [El Somatén fue una institución catalana de carácter parapolicial. En sus inicios un cuerpo armado de protección civil, separado del ejército, para defensa propia y la de la tierra. La Dictadura de Primo de Rivera lo extendió a toda España, convirtiéndolo en uno de los pilares del régimen.] como existen otros grupúsculos de confianza que trabajan bordeando la Ley al servicio de la democracia, la dictadura o cualquier otra forma de Gobierno. Por lo tanto decir que se quiere terminar con las «cloacas» del Estado es pura hipocresía.

No se debe confundir las «cloacas» que indiscutiblemente sirven y son necesarias para evacuar la porquería con la corrupción que, ésta sí, solo beneficia a quien la práctica y queda instalada de forma indefinida como se demostró con otro Gobierno socialista al aprovechar los (GAL) para distraer fondos reservados en otros menesteres espurios.

Ha sido también una semana luctuosa y plena de demagogia por parte del Gobierno socialcomunista. El baile de números en referencia a los fallecidos por el maldito COVID-19 es tercermundista, siendo suave en el calificativo aunque con la deriva bolivariana dirigente. No es de extrañar que intenten crear dudas con el verdadero número de muertos por el espantoso ridículo de una gestión opaca utilizada del que el Gobierno a través de sus medios afines debidamente subvencionados sabe rentabilizar en beneficio propio.

Una nueva prórroga ha conseguido el Gobierno cosechando más apoyo que en la anterior. En esta ocasión ha contado con la aquiescencia de los secesionistas catalanes de ERC y como siempre de los nacionalistas vascos junto con los veletas de un Ciudadanos Cs, que en su interés partidista pierden el horizonte de a quién favorecen con su voto si a los españoles o a los socialcomunistas. ¿Me pregunto si el partido Ciudadanos Cs se ha enterado de lo negociado entre el Gobierno y ERC a cambio de su abstención, respecto al retorno de la negociación para la división territorial?

No se trata de demagogia e intento explicarme. Quince días más de prórroga significa dar pábulo al Gobierno para continuar con la aprobación de Reales Decretos Ley sin ser debatidos en el Congreso de los Diputados por ende bajo su control o al menos conocimiento y debate. Es más, ya lo han avisado desde el propio Ejecutivo. Esta semana aprobarán la forma y modo de cómo se va a gestionar el final del confinamiento. ¡Que Dios nos coja preparados!

Ah no olvidemos el nepotismo que utiliza de forma exagerada —no exclusiva— los miembros del Gobierno, situando a sus amistades en cargos bien remunerados a cargo del erario público. O sea de todos los contribuyentes españoles, pero todavía hay hoy perjudicados y acogidos a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) sin recibir cantidad alguna. Me gustaría tranquilizar.

Perdón corrijo. Nada más lejos de mi intención tranquilizar a esta turba de socialcomunistas, respecto a la posibilidad de un levantamiento militar. Ningún General va a hacerlo —como no lo hicieron el 23-F y tampoco lo hizo Primo de Ribera— sin conocimiento y consentimiento de Su Majestad.  Insisto, ¿su Majestad el rey Felipe VI está usted al corriente de que hay muchas personas interesadas en bajarle del trono? Personalmente se lo he dicho por carta. Me consta que el Palacio Real la ha recibido por el acuse de recibo, pero no sé si se la ha leído o tenido tiempo de hacerlo.

En fin, la esperanza es lo último que debemos perder los españoles en estos tiempos de efluvios comunistas que nos amenazan cada día más.

¡Gobierno dimisión!

Luis Torres Píñar

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