Invento la palabra «Demogracia»

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FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), MAYO DE 2020. Vista del Congreso de los Diputados durante el debate de una prórroga del decreto de Estado de Alarma por coronavirus (COVID 19). Efe.

Redacción.- Barcelona (España), 28 de febrero de 2023. Invento, por hacer algo de gracia, la palabra demogracia: de demos, pueblo, y de gracia verbigracia. La demogracia no me disgusta porque no es vetusta. La demogracia es mejor porque cualquier alternativa es un tostón. Es simpática cuando es asiática. Y cuando es europea canturrea una melopea. Provoca un ligero sopor pero muy acogedor.

La demogracia gusta porque no asusta. En demogracia es inaceptable un duelo con sable. Nunca desagrada al seguidor de la Diada.

Con todos es tolerante, pero no con los de antes. Todo es relativo pero el pensamiento único está vivo. Provoca sonrisa y no tenemos que ir a misa. No disgusta porque no es robusta. Mejor la demogracia que Santa Engracia.

El pobre se convierte en progre, y el rico es maligno mientras no sea uno mismo. En demogracia todo lo interesante es para políticos que suenan mucho como un serrucho. Nos libera porque se vive en ella sin religión y sin pasión.

La demogracia tiene encanto porque no ocasiona espanto. Es progresista como una chica lista. Es funny como don Giovanni. Simpatiza con rulos y con bulos y con cosas que acaban en «ulos».

La demogracia me gusta porque a ella es inherente lo intranscendente. La gente dice amar la cultura pero no tiene ni idea de pintura.

La demogracia tiene un solo defecto en efecto. El gusto popular mayoritario es un calvario. Pero en el resto son todo ventajas para las guajas. Y somos libres para reír como en una feria de abril.

Santiago González Varas Ibáñez