¿Si el bando republicano hubiera ganado la guerra, no habría existido represión hacia los perdedores?

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 26.06.2020. En la imagen los líderes de la extrema izquierda, herederos de la violencia comunista en España e integrantes de la alianza de ultraizquierda (Unidas Podemos) de los partidos políticos Izquierda Unida (IU) y Podemos, Alberto Garzón (IU), Pablo Iglesias (Podemos) e Íñigo Errejón (Podemos), en la rueda de prensa tras el fracaso de Unidas Podemos a las elecciones a las cortes generales del reino de España de este domingo 26 de junio de 2016 (26-J). Efe

Tampoco existe la memoria, a menos que se trate de desenterrar una selectiva parte, para que los resentidos sientan que la venganza al fin se consuma, que ellos eran los buenos, los santos. Y los otros, malos malísimos. Parece que estas personas no van a quedar a gusto hasta que, por cada estatua fascista que se derribe, se levante otra republicana. Porque todos somos iguales. Mientras, el problema acuciante de las pensiones continúa avanzando, existen colegios sin calefacción y ambulatorios con mobiliario cayéndose a pedazos. Es más importante dedicar dinero, tiempo y energía en dejar claro en los libros escolares que un gallego era Satanás, y los del equipo contrario la Virgen María. Por supuesto, si el bando republicano hubiera ganado la guerra, no habría existido represión hacia los perdedores.

Tal vez sería más sensato y responsable dejar de comparar atrocidades, porque en el catálogo salimos todos, y todos los partidos políticos tienen motivos para agachar la cabeza de vergüenza, en caso de que eso en España sea posible. No podemos cambiar el pasado, sólo tratar de hacerlo mejor en el futuro, aunque no parece que llevemos ese camino: durante cuarenta años de dictadura se contó una parte de la verdad, y tergiversada. En el siglo XXI se cuenta sólo la otra parte, y tergiversada.

Debemos recordar la amistad entre Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, así como la nota que éste envió al primero en un restaurante, estando sentados en distintas mesas: “¿no crees que con vuestros monos azules y nuestras camisas azules podríamos hacer una España mejor?”.

*Los monos que vestían los miembros de La barraca, la compañía teatral de Lorca, eran azules. Las camisas de los uniformes de Falange, eran también azules.

¿Qué tiene que ocurrir para que se produzca un giro radical, cuándo despertaremos del buenismo, del borreguismo, dejaremos de tener miedo de la inquisición progre y empezaremos a defendernos con uñas y dientes, con orgullosa mano dura, sin paños calientes, de los ataques extranjeros, de todo aquello que obstaculice la unión, fortaleza y crecimiento de la patria?

Éste es mi pensamiento y corazón hechos tinta. Los progres censurarán mis palabras y me condenarán al infierno en el que no creen, porque no se puede consentir que alguien se aleje de la dictadura moderna.

España, 02 de julio de 2020

Amaya Guerra

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