Tere Rodríguez: Fabra abandonará Valencia “con las arcas vacías y una deuda exponencial” en ‘Marginados e Indolentes’

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Tere Rodríguez Fabra abandonará Valencia con las arcas vacías y una deuda exponencial en 'Marginados e Indolentes' - copia - copia

La profesional del diario El Punt Avui en la comunidad autónoma española de Valencia, Tere Rodríguez, alerta que el presidente autonómico del Partido Popular, Alberto Fabra Part abandonará el poder “con las arcas vacías y una deuda exponencial”, sostiene y apunta que “el riesgo de decepcionar al electorado es muy grande cuando no hay dinero en la caja para resolver los problemas, y los bolsillos de la Generalidad sólo están llenas de agujeros“, en su artículo de opinión titulado ‘Marginados e Indolentes’.

Tere Rodríguez

Marginados y indolentes

La economía, junto con la corrupción, ha sido el principal quebradero de cabeza del gobierno de Fabra, que no ha sido capaz de mejorar los indicadores económicos. En vista de la situación de urgencia, el PP se ha añadido, a última hora, con poca contundencia y con escaso éxito, a las voces que desde hace años denuncian la infrafinanciación del País Valencia.

“La situación del Valencia, desde el punto de vista financiero, es alarmante“. Esta es una de las afirmaciones de Vicent Cucarella, técnico de investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que se pueden leer en su libro reciente La financiación valenciano. De la sumisión al cambio necesario.

De cifras para argumentar esta conclusión, no faltan. Actualmente los valencianos tienen una renta per cápita inferior en un 12% a la media estatal; es la comunidad más endeudada en relación con el PIB (36,5%); ha experimentado la mayor caída del número de trabajadores durante la crisis; es la peor financiada por el sistema de financiación autonómica, al menos desde 2002 (durante el período 2002 hasta 2012, ha percibido una financiación un 7% menor que la media, lo que supone dejar de recibir 800 millones de euros anuales); el gasto por habitante de la Generalidad es un 19% menor respecto al estatal; acumula una deuda de casi 36.000 millones de euros (más de 7.000 euros por valenciano), y la deuda histórica provocado por la discriminación financiera ha ascendido a 11.600 millones de euros durante el periodo 2002-2013.

Este es el complicado panorama que se encontrará el gobierno que saldrá de las urnas el 24 de mayo. Con las arcas vacías y una deuda exponencial, habrá poco margen de maniobra para hacer las inversiones necesarias y enderezar una situación que afecta a todos los sectores que dependen de la administración pública. La economía, junto con la corrupción, ha sido el principal quebradero de cabeza que ha tenido el presidente Alberto Fabra, que en vista de la incuestionable exactitud de las matemáticas ha tenido que reconocer en numerosas ocasiones que “ha sido una legislatura muy complicada”.

Vicent Cucarella señala que es cierto que el jefe del consejo ha tenido que hacer frente a los años más complicados de dos décadas de gobierno del PP y que, aunque el dinero despilfarrado en proyectos de cuestionable rentabilidad económica -“falta de prudencia en determinados tipos de gastos”, define-, el principal problema es de ingresos. “La reducción de ingresos ha provocado un déficit coyuntural que ha acentuado el permanente déficit estructural de la Generalidad y que casi desaparecería si la Generalidad recibiera una financiación per cápita igual que la media de autonomías de régimen común”, señala. No obstante, considera que Fabra sí habría podido mejorar algunos aspectos de gestión.

Frente común

Ante una situación tan cumplida, el gobierno y el PP se han acabado añadiendo -eso sí, con menos contundencia de la deseada- los sectores que desde hace años denuncian que la causa principal de la quiebra económica está en un sistema financiero que margina a los valencianos. Una reivindicación a la que también se ha añadido un sector tradicionalmente sumiso a la política económica del PP: el empresariado. De hecho, ha sido el sector privado el que ha hecho de ariete ante el Ejecutivo de Mariano Rajoy y ha exigido una reunión con el ministro de Hacienda, que tardó más de seis meses en aceptar la invitación. Un encuentro en el que Cristóbal Montoro reconoció que los valencianos, efectivamente, son marginados financieramente, pero que mientras tanto deben continuar pagando las deudas. “Las deudas están por pagarse”, subrayó ante Fabra y su consejo aludiendo a una posible condonación.

Las palabras, sin embargo, ya no son un consuelo, y algunas voces como las del presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, lamentaron el “menosprecio” de los suyos en la financiación, pero también en materia de inversiones. “Aquí siempre hemos estado esperando cuando han venido de Madrid y hemos dicho« muchas gracias ». Muchas gracias de qué? Tenemos que levantar la cabeza para reivindicar lo que nos corresponde y dejar de ser agredidos “, reclamaba Ruso hace unos días.

Esta falta de dinero ha parado la política de grandes anuncios del PP y la que hace que la oposición sea muy cauta a la hora de hacer promesas. El riesgo de decepcionar al electorado es muy grande cuando no hay dinero en la caja para resolver los problemas, y los bolsillos de la Generalidad sólo están llenas de agujeros.

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