Una llamada al Civismo

.En los próximos días, a nivel internacional, en nuestra Pamplona, ciudad de Arte desde los anales de la historia y turística por antonomasia desde finales del XIX por su fervor a san Fermín y su larga tradición taurina, será invadida por miles de admiradores de la cultura foral que han de hacerse eco del buen estado de la ciudad y comportamiento de los noveles de todo el planeta, por lo cual se insta a «una llamada al civismo» global y, porque no, a nuestros propios ciudadanos honrando su tierra y sus fiestas como un único y mítico Bien de Interés Cultural, para un disfrute común sociable y seguro

FOTOGRAFÍA. PAMPLONA (ESPAÑA), 14.07.2018. Un toro de la ganadería sevillana de Miura arrastra a un mozo a su paso por el tramo de Telefónica durante el octavo y último encierro de los Sanfermines 2018, el más rápido de las fiestas con 2 minutos y 12 segundos de duración. Efe.

Redacción.- Pamplona (España), jueves 25 de mayo de 2022. Esta oda al civismo va encaminada a los valores, los buenos modales y la falta de moral hacia la urbanidad en una joven y emergente sociedad que circula por nuestra Navarra y que demuestra no ser una responsable ciudadana del mundo. ¿Es posible una «sociedad amable», solidaria y participativa en Pamplona y sus vivos municipios? Gozar de una buena calidad de vida pública depende mucho del comportamiento y la educación de la nueva juventud, el futuro de nuestra región. Cabe observar que debido al cambio social que está acaeciendo en nuestra época, aparece una nueva cultura cívica que desemboca al libertinaje conductorial entre nuestros jóvenes, que conjuntamente con la llegada de diferentes éxodos internacionales, cuyas naciones tienen su cultura autóctona y su noción de ciudadanía, se comportan irresponsablemente durante el día y las largas y bohemias noches por nuestras calles, patrimonios y entorno natural.

Hoy en día vemos como la infraestructura vial está maltrecha por un relativo vandalismo: recipientes basura reconvertidos en inodoros, accesos a edificios como restaurantes chill-out, lavabos y dominios públicos que sirven como papeleras a gogó y tugurios de abastecimiento de «aperitivos alucinógenos» de diversión y pensiones por horas, los maravillosos jardines y cómodos bancos del mobiliario urbano de nuestra capital utilizados como «zonas-picnic free»… existe una relativa importancia hacia el bien común y el concepto de valor y ética.

¿Esta es la nueva y futura Navarra que desean los jóvenes? ¿Así desean su paraíso terrenal?

En los próximos días, a nivel internacional, en nuestra Pamplona, ciudad de Arte desde los anales de la historia y turística por antonomasia desde finales del XIX por su fervor a san Fermín y su larga tradición taurina, será invadida por miles de admiradores de la cultura foral que han de hacerse eco del buen estado de la ciudad y comportamiento de los noveles de todo el planeta, por lo cual se insta a «una llamada al civismo» global y, porque no, a nuestros propios ciudadanos honrando su tierra y sus fiestas como un único y mítico Bien de Interés Cultural, para un disfrute común sociable y seguro.

La incesante lucha sobre el buen comportamiento y la enseñanza básica se remonta desde la Antigua Grecia. Tal y como manifestó Platón, «el más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud». Hoy por hoy, el nuevo sistema educativo está realizando en los centros de enseñanza el esfuerzo y el mérito de promover estos valores de compromiso sostenido y construir futuros ciudadanos con alto grado de ética ambiental y patrimonial e inclusión y amor al pueblo Navarro. Es a su vez, que cada joven se crea el compromiso y la labor personal de realizar un profundo análisis de su comportamiento en su vida privada y pública, en el trabajo o estudio y en su día a día para considerar las repercusiones que ello debe tener en su ciudad y empezar a ser personas responsables hoy y mañana.

Por lo tanto, la enseñanza recibida de las normativas sobre el civismo: las reglas de un buen cimiento sobre el urbanismo y una buena educación para su seguridad, han de ser la base como meta final de unas buenas acciones fortaleciendo la democracia, los derechos, la cultura de la Paz y de Respeto al Prójimo.

Por Judith Sarrablo

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