Cada uno de nosotros ha visto a 7 pacientes de COVID y yo he dado dos altas

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), ABRIL DE 2020. Vista de un grupo de sanitarios recibiendo el tradicional reconocimiento de las 20 horas de la noche. Testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid. Efe

Efe – Testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid. Poco ha cambiado la situación en el Arca de Noé respecto a ayer. Continuamos con unas 14 personas en mi control a la espera de plaza en hotel y hemos seguido dando altas en una jornada en la que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha visitado Ifema, aunque la zona de los enfermos solo la ha visto por los ventanales superiores del pabellón. Madrid (España), lunes 13 de abril de 2020. 

La situación de las altas a la espera de hotel se está complicando. Hemos estado comentado que va a haber un momento en el que haya más pacientes esperando una habitación, para poder seguir los 14 días de aislamiento, que enfermos en este hospital de campaña.

Comparando las cifras de ingresos que hay en cada uno de los 14 controles de que consta el Pabellón 9 (también está operativo como hospital de campaña el 7), los sanitarios que estamos allí creemos que ahora un 30 % de los pacientes que están en Ifema son altas esperando hotel.

Se debería de hacer algo al respecto. Está claro que en Madrid no hay plazas hoteleras y que esto no puede seguir así. Tendrían que hacer test a los que se encuentran en esta situación y, en el caso de que salgan negativos, mandarlos a sus casas sin necesidad de guardar esa cuarentena, en previsión de que sigan contagiando.

En el control que asisto hemos trabajado este sábado tres médicos en turno de mañana. Cada uno de nosotros ha visto a 7 pacientes. Yo he dado dos altas y tan solo me he encontrado con un enfermo que me preocupe. Está bajo de defensas y con este virus eso hay que controlarlo mucho.

Como os he venido contando, los pacientes que ingresan en Ifema suelen estar relativamente bien. Todos llegan por su propio pie y ninguno es trasladado en camilla. Vienen de otros hospitales madrileños.

Algunos han estado algunos días ingresados en esos centros, pasando la parte más difícil de la enfermedad y luego los han trasladado a este hospital de campaña, y otros han entrado por urgencias, donde les han hecho las pruebas pertinentes y les han puesto el tratamiento, antes de derivarlos a Ifema.

Cada día es más palpable que recibimos a menos pacientes. Principalmente se debe a que la presión en los hospitales ha disminuido y ya no sufren el colapso que tenían en las primeras semanas, cuando no podían absorber a los enfermos.

Pero también, a que muchos centros, al no tener ya esa presión, no quieren derivar a pacientes a este recinto porque están inmersos en estudios clínicos con ellos y quieren desarrollarlos hasta el final. Muchos hospitales están realizando estos ensayos, que empezarán a salir a finales de abril, sobre distintos medicamentos y tratamientos, algunos de ellos utilizados en la crisis del ébola.

Tanto yo, como mis compañeros, pensamos que Ifema no se debe de cerrar por si hay un repunte de la pandemia, pero si que somos de la opinión de que se debería reorganizar. No es necesario tener 14 controles abiertos en un pabellón con una ocupación media del 60 %.

Habría que reagrupar a los enfermos en unos cuantos controles, cerrar otros y permitir la liberación de muchos sanitarios para que puedan volver a sus puestos de trabajo habituales, como es el caso de los Centros de Salud, donde hacen falta.

El cierre de la Atención Primaria está haciendo que no se detecten muchas enfermedades que llegan a los hospitales en situaciones muy críticas, en algunas ocasiones, y que antes ser veían y se trataban en los Centros de Salud.

¡Es que un niño con dolor de estómago y vómitos no tiene por qué ser un COVID-19!. Puede tratarse de un caso de apendicitis no detectado en una primera atención, que puede tener un desarrollo crítico.

Por eso, creo que poco a poco los centros de salud tienen que volver a cumplir su labor y, sobre todo, hay que reconocer la función que han hecho en esta pandemia en la detección, acompañamientos y tratamiento de los pacientes a través del teléfono.

Según la encuesta que nos ha hecho la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), hemos atendido más de 900.000 casos con síntomas respiratorios leves de COVID-19 en Madrid y, en su mayoría, no han sido derivados a hospitales. Ha sido, sin duda, una gran labor en beneficio de los pacientes y del sistema sanitario.

(Cuaderno de bitácora del Arca de Noé es una serie especial de Efe coordinada y editada por Olivia Alonso, con el testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid).

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