Impuestos: ¿evasión o infierno fiscal?

.De los múltiples tipos de impuestos de nuestro país aportaré los datos de los más conocidos coloquialmente, como el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), el Impuesto sobre la Renta de Persona Física (IRPF) y el impuesto de sucesiones, comparando España con el resto de los 28 Estados miembros de la Unión Europea

FOTOGRAFÍA. MUNDO, AÑO 2018. Mujer contribuyente que se olvidó de presentar declaración de impuestos y se enfrenta a un embargo por parte de la Agencia Tributaria del país. Imagen creada por Freepik. Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

“Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”. Así es tal y como establece el artículo 31.1 de la Constitución española, en la que los impuestos no tendrán carácter confiscatorio. Ahora bien ¿En qué punto nos encontramos en materia fiscal?

El tema de los impuestos siempre ha sido muy polémico en nuestra sociedad, más aún cuando se ha avivado a raíz de los Youtubers que se han ido a vivir a Andorra u a otros países para tributar menos. No soy economista, pero expondré datos sobre esta materia que nos inviten a reflexionar si se puede considerar una evasión de impuestos, o porque vivimos en un infierno fiscal. De los múltiples tipos de impuestos de nuestro país aportaré los datos de los más conocidos coloquialmente, como el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), el Impuesto sobre la Renta de Persona Física (IRPF) y el impuesto de sucesiones, comparando España con el resto de los 28 Estados miembros de la Unión Europea:

Impuesto de Valor Añadido (IVA). (Fuente Comisión Europea, fiscalidad)

España tiene 3 tipos de IVA: Normal 21%, reducido 10% y supereducido 4%.

En el normal, nos encontramos que hay 11 países que tienen este IVA más elevado que el nuestro, como Hungría, Suecia y Dinamarca con un 27% el primero y un 25% los otros dos, junto a otros 5 con el mismo tipo impositivo. Después encontramos 11 con menor carga, como Francia y Alemania, con un 20% y 16% respectivamente.

En el reducido, nos encontramos que 5 países nos superan en este tipo de IVA, siendo Grecia y Croacia los más elevados. El resto de países o bien es inferior o inexistente.

En el supereducido, también estamos entre los 10 primeros en este tipo impositivo, siendo superado, por ejemplo, por Rumania o Grecia, con uno y dos puntos más respectivamente que España, ocupando los primeros lugares. El resto de países no tienen este IVA.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). (Fuente Eurostat)

España se sitúa entre los más altos de la Unión Europea, con un 52% en su tipo máximo, como el de Países Bajos, superados por Portugal, Bélgica, Dinamarca y Suecia, que oscilan entre un 53% y un 56% entre los mencionados países, superando a países de referencia como Alemania o Francia con un 47’5%, 45% respectivamente. Por tanto, España supera la media comunitaria, que se sitúa en el 38,3%.

Impuesto de sociedades. (Fuente Eurostat)

El impuesto de sociedades en España es del 30%, solo superado por Francia, Malta y Bélgica que oscilan entre un 34% y 36%, superando así la media la Unión Europea, situado en el 23’5%.

Con esto hay quien dice que la presión fiscal es la adecuada o incluso hay margen para aumentarla y poder recaudar mucho más, pero hay quienes pensamos todo lo contrario, una menor presión fiscal reactivaría la economía. Por ejemplo, las empresas: A menor presión fiscal, mayor posibilidad de poder contractar a más trabajadores; al contractar más

trabajadores, más bajaría el paro (lo que supondría que ya no haría falta pagarles la prestación por desempleo, que supondría un menor gasto para el Estado que podría destinar el dinero para otros recursos); esto supondría, de paso, la inclusión social para los trabajadores; y si les bajas a ellos también los impuestos (como el IRPF) se activaría más el consumo porque tenderían a consumir más (sin olvidar que habrían más cotizaciones en la seguridad social, entre otros beneficios que saldríamos ganando todos como sociedad) y por consiguiente daría pie a crear más empresa y empleos, y por tanto se recaudaría más dinero que si se suben los impuestos. También tendría mayor efecto recaudatorio para el Estado aplicar las mismas políticas fiscales propuestas a los autónomos, siendo uno de los colectivos más olvidados por parte de nuestros políticos. No olvidemos que desde el año 2010 se han subido tanto los impuestos directos como indirectos (IVA, IRPF, impuesto al diésel, impuesto de sucesiones, impuesto de sociedades, tasas municipales, etc.)

Como bien he dicho antes no soy economista, además que la materia de la fiscalidad es mucho más compleja y diversa que la expuesta en este artículo, pero pienso que si los impuestos son más bajos, la tendencia de las personas sería la de invertir o a consumir con su dinero, que repercutiría en mayores beneficios para todos tal y como he expuesto antes. Hay quien opina que si no se suben los impuestos no se pagarían los servicios básicos como la sanidad, educación, becas, justicia, pensiones, etc. Opino que si se gestionara mejor nuestro dinero, de forma más eficaz para mejorar de calidad de vida de las personas, en vez de gastarlo en partidas presupuestarias en asuntos partidistas que son banales y estériles (sea del partido que sea) sin olvidar la lacra de la corrupción, se podrían bajar perfectamente cualquier tipo de impuesto para todos, tener una economía más fuerte y próspera y por ende los ciudadanos dispondrían mejores servicios tanto en lo público, como en lo privado.

Jordi Ferré Rey

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