Mi paciente del COVID 19 no podía regresar porque su casa cuenta con 2 habitaciones

FOTOGRAFÍA. MADRID (ESPAÑA), 13.04.2020. Testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid. Efe

Efe – Testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid. Menos mal que tras mi día de descanso, al volver hoy, ya no me he encontrado a la mujer que esperaba una habitación desde el pasado jueves. Era la paciente que no podía regresar a su domicilio porque su casa cuenta con dos habitaciones: en una de ellas se halla su marido con oxígeno, y en la otra, su hija con sus cuatro descendientes. Me alegro de que finalmente haya podido salir de aquí para pasar los 14 días de aislamiento en las condiciones requeridas. Madrid (España), lunes 13 de abril de 2020. 

Sigue bajando la presión en este Arca de Noé, y hoy en mi control del pabellón 9 tan solo había 24 pacientes, la mayoría de ellos se encontraba bastante bien, e incluso daban paseos y comentaban lo contentos que estaban por poder respirar sin problema. 

También continúan ocupadas mas de una decena de camas, de las 50 que tiene el pabellón, por los pacientes con el alta que, al no contar con plazas disponibles de hotel, aquí siguen.

Seguimos muy sorprendidos con los criterios que aplican los hospitales para derivarnos a los pacientes a este hospital de campaña. Hoy había un chica que estaba fenomenal y que lo único que tenía eran molestías gástricas provocadas por el Kaletra, con el que la habían empezado a tratar en el hospital.

El Kaletra es un antirretroviral que se utiliza para las infecciones de VIH y que provoca muchas molestias digestivas y grandes y duraderas diarreas.

La conveniencia de aplicar o no medicación en los contagios de la COVID-19 sigue siendo una de las grandes discusiones en el mundo sanitario, ya que no está probado que ninguna cure o prevenga.

Está claro que ante una situación de emergencia hay que hacer lo mejor para sacar adelante al paciente, pero hay que ser muy prudente con el tema de la medicación y darla solo cuando es necesario y, sobre todo, seleccionar la que menos efectos secundarios tiene. Los médicos también podemos hacer daño.

Además, los que estamos tratando a enfermos en Ifema no entendemos cómo hay gente que está pasando el coronavirus con síntomas fuertes en su casa y otros como una pera limonera han sido trasladados a este recinto.

Sobre el momento en el que nos encontramos en España, hoy hemos estado siguiendo el debate del Congreso y estamos totalmente de acuerdo con que ahora los contagios son intrafamiliares, por lo que se supone que en 15 días, cuando hayan pasado los síntomas y terminado sus cuarentenas, irá remitiendo bastante la incidencia, porque la mayoría se habrán recuperado.

Y nos inquieta bastante saber cómo se va a ir produciendo el desescalado del que habla Sanidad, sobre todo porque hay poca experiencia al respecto y en pocos sitios. En China no se ha hecho: directamente, se cerró Wuham durante más de dos meses y hasta ayer.

Esperamos que no se relaje la gente y siga extremando las medidas de protección, que, por lo que veo cuando voy en el metro o a comprar, se cumplen bastante bien.

Algo que no sucede del todo en este recinto, donde hoy he vuelto a ver a dos doctoras comiendo frente a frente en uno de los restaurantes abiertos para el personal. Ya no he querido decir nada porque me supera que el propio personal sanitario sea tan inconsciente y no cumpla las normas. Aunque es verdad que hoy solo he visto a estas dos personas y no a grupos comiendo y charlando de cuatro en cuatro, como en días anteriores.

(Cuaderno de bitácora del Arca de Noé es una serie especial de EFE coordinada y editada por Olivia Alonso, con el testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid).

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