El estigma de la gordura hace renunciar al bienestar físico

.También lamenta que sea “muy difícil” combatir el “discurso establecido” porque “aunque existan evidencias empíricas de que estar gordo no implica no tener salud, hay muchas personas que tienen una idea preconcebida y te topas con un muro”.

FOTOGRAFÍA. RÍO DE JANEIRO 8BRASIL), AÑO 2018. Un grupo de participantes del concurso «Dios Talla Grande» en el marco de la Feria Erótica de Río de Janeiro (Brasil). Efe 

Efe – Un estudio sobre las consecuencias de la aversión a los gordos concluye que el estigma de la obesidad genera una renuncia sustancial al bienestar físico y psicológico para favorecer un ideal corporal en el que se margina a las personas con un cuerpo fuera de ese ideal o no normativo. Valencia (España), jueves 18 de febrero de 2021.

La profesora ayudante e investigadora del Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de València Nina Navajas es la autora de ese estudio, publicado por la revista de investigación social Athenea Digital, que recorre la imposición cultural de la delgadez mediante su propia experiencia, con un itinerario corporal que abarca desde su niñez hasta la etapa adulta.

La epidemia de obesidad declarada en 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante el incremento global de sobrepeso “favorece que la delgadez se considere como una ‘autoevidencia’ del estado de salud del individuo”, añade.

Son varios los estudios sociales que han denunciado que esta epidemia se ha construido de manera “alarmista”, ya que “existen pocas investigaciones que apoyen que la gordura es perjudicial para la salud”, así como que las metodologías de las mismas son cuestionables, asevera Navajas en un comunicado de la UV.

La autora argumenta que, pese a que la denominada guerra contra la obesidad opera en nombre de la salud, realmente provoca lo contrario, ya que se renuncia al bienestar físico y psicológico para alcanzar la delgadez idealizada.

El estudio señala que “esta cultura no solo está arraigada en la población, sino también en las instituciones gubernamentales y de salud, lo que sitúa a las personas gordas como un problema médico, social y socioeconómico”.

Y concluye que tanto los hombres como las mujeres sufren las consecuencias de esta imposición, aunque afecta más a las mujeres y fomenta que sus cualidades estén comprometidas por su peso corporal.

“Hay muchos intereses en investigar y financiar estudios que demuestran lo contrario a lo que explico en mi artículo, incluso en organismos internacionales como la OMS. No se trata de teorías de la conspiración, sino de ver qué intereses hay para que se difunda un mensaje u otro”, destaca Navajas.

También lamenta que sea “muy difícil” combatir el “discurso establecido” porque “aunque existan evidencias empíricas de que estar gordo no implica no tener salud, hay muchas personas que tienen una idea preconcebida y te topas con un muro”.

La investigadora de la UV señala que su intención con este trabajo con metodología propia ha sido el de “contribuir a que otras vidas sean posibles y naturalizar la idea de que se puede vivir siendo gorda, porque nuestras vidas también están entretejidas con el afecto, el goce, la belleza y la alegría”.

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