La caída del derechista Passos Coelho abre el camino a un Gobierno de izquierdista en Portugal

Lasvocesdelpueblo

EFE – La moción parlamentaria con la que la izquierda derribó al Gobierno conservador de Pedro Passos Coelho allana el camino a un inédito Ejecutivo en Portugal liderado por socialistas y apoyado por la izquierda radical. Lisboa, 10 noviembre 2915. Fotografía: El primer ministro, conservador Pedro Passos Coelho tras la moción de rechazo durante la sesión parlamentaria en la que el gobierno presentó su programa en Lisboa, Portugal hoy, 10 de noviembre de 2015. Foto/Efe. 

“Vamos a aguardar serenamente a que el presidente de la República (Aníbal Cavaco Silva) proceda” a la abertura de contactos previos al encargo de formar un nuevo Ejecutivo, manifestó a los periodistas el líder del Partido Socialista (PS), António Costa, aspirante a encabezar el próximo gabinete con el apoyo del marxista Bloque de Izquierda, el Partido Comunista Portugués (PCP) y Los Verdes.

Costa expresaba su cautela ante la decisión que pueda adoptar Cavaco Silva tras el derribo en el Parlamento del gabinete de Passos Coelho solo once días después de haber tomado posesión, convirtiéndose así en el más breve de la historia de la democracia portuguesa. La moción de rechazo presentada por la oposición fue aprobada por 123 votos a favor (siete más que la mayoría absoluta) y 107 en contra, los de la coalición conservadora entre el Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha) y los democristianos del CDS-PP.

“Se puede pasar la página de la austeridad en la zona euro”, proclamó el líder socialista, muy criticado por el centro-derecha por haberse aliado con la izquierda radical. Costa defendió que el pacto con el Bloque y el PCP, dos fuerzas históricamente beligerantes con los moderados del PS, se sustenta en la “seriedad” e incluye “la garantía” de que se examinarán de forma “conjunta” los Presupuestos del Estado. Entre las medidas pactadas por las fuerzas de izquierda destacan la reposición integral de los recortes salariales aplicados a los funcionarios, un aumento gradual del salario mínimo de los 505 euros hasta los 600 en 2019, actualizar las pensiones y revocar varias privatizaciones.

El centro-derecha cuestiona el pacto, tanto por poner en riesgo las metas de déficit comprometidas con la UE como por tratarse de “una mayoría negativa” sin legitimidad en las urnas. Se trata de una “mayoría negativa para quitar a un Gobierno que ganó las elecciones” con casi 39 % de los votos, dijo Passos Coelho en su discurso previo a la votación de la moción de rechazo. Esa victoria dio a la alianza de centro-derecha 107 diputados, lejos de los 116 de la mayoría absoluta, frente a los 122 que suman el PS (86), el Bloque (19), los comunistas (15) y Los Verdes (2).

“Dudo de que se cumpla el déficit con las nuevas medidas” de la izquierda, avisó Passos Coelho, antes de recordar que no es posible devolver salarios a los funcionarios y bajar impuestos en el actual contexto sin correr riesgos. En su discurso, aludió además al papel del presidente Cavaco Silva, quien ya mostró sus reservas para llamar a los socialistas a formar Gobierno. Debido a las características del sistema político portugués -semipresidencialista, al estilo del francés-, la Constitución otorga al jefe del Estado un vasto poder a la hora de interpretar el resultado de las elecciones y decidir quién debe formar Gobierno.

A finales de octubre, el conservador Cavaco Silva escogió como primera opción a Passos Coelho por ser el aspirante más votado, a sabiendas de que corría el riesgo de ser tumbado en su primera intervención en el Parlamento. Ahora, el presidente tiene que elegir entre encargar a la izquierda la formación de Gobierno, mantener al actual en funciones hasta la celebración de nuevas elecciones -no antes de junio de 2016- o formar un Ejecutivo “de iniciativa presidencial” con personas independientes. Mientras en el interior del Parlamento la oposición derribaba el Gobierno, dos manifestaciones enfrentadas discurrían a las puertas del Parlamento, una en apoyo de los conservadores y otra favorable a los grupos de izquierda.

Miles de personas se juntaron en la zona, separadas por un pasillo de seguridad y atentamente vigiladas por la policía, que reforzó el operativo para evitar incidentes. La protesta convocada por miembros de los partidos de centro-derecha dirigió sus críticas contra el socialista António Costa por postularse como el próximo primer ministro, a pesar de haber perdido los comicios del 4 de octubre.

Enfrente, manifestantes reunidos por el mayor sindicato del país, la CGTP (de orientación comunista), mostraron su respaldo a un acuerdo de izquierdas que ponga fin a la austeridad iniciada con el rescate financiero del 2011.

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