La muerte de Khashoggi no amedrenta a los activistas saudíes

Lasvocesdelpueblo
ESTAMBUL (TURQUIA), 23.10.2018. Un vehículo que registró la policía forense sale del Consulado saudí en Estambul, Turquía. Efe.

Efe – “Todos los que escapamos del control de las autoridades represivas de Arabia Saudí nos sentimos en peligro (…) Si un activista se nota en peligro y se aleja, eso sirve al régimen, pues las autoridades (saudíes) sentirán que han tenido éxito con lo ocurrido a Khashoggi”. El Cairo (Egipto), miércoles 24 de octubre de 2018. Fotografía: ESTAMBUL (TURQUIA), 23.10.2018. Un vehículo que registró la policía forense sale del Consulado saudí en Estambul, Turquía. Efe.

Al activista saudí Ghanem al Dosari le amenazan a diario, le atacaron en Londres y ha perdido todo el contacto con su familia, pero pese a ello los disidentes del reino árabe se ven con más fuerzas para no rendirse al silencio tras el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi.

Khashoggi, un periodista crítico del régimen saudí, murió el pasado 2 de octubre dentro del consulado de Arabia Saudí en Estambul en una “pelea”, según informó Riad el pasado fin de semana después de negarlo durante 18 días.

Mientras vivió, el periodista respaldó a los defensores saudíes de los derechos humanos que viven exiliados y que cuentan su “verdad” sobre lo que ocurre en el reino.

La muerte no sólo ha levantado una ola de indignación mundial, sino que ha “aumentado la confianza de los opositores” para continuar con el trabajo crítico que Khashoggi fue realizando en el último año, asegura a Efe Al Dosari, quien tuvo que huir de su país en 2003 y reside afincado en Londres.

Desde que se hizo popular en las redes sociales por publicar vídeos satíricos sobre la corona saudí, Al Dosari ha denunciado ataques como el que sufrió el mes pasado cerca de los grandes almacenes londinenses Harrods, donde fue agredido por dos individuos.

Ha tenido que tomar “precauciones de acuerdo con las directivas de seguridad británicas”, está “preocupado” porque recibe “muchas amenazas a diario de príncipes” y desde el día del ataque no tiene ningún contacto con su madre, que vive en Arabia Saudí.

A pesar de ello, aboga por seguir con “la causa justa” por la que luchan los activistas exiliados.

En esa batalla también está Yahya Assiri, director de ALQST, una organización no gubernamental con sede en Londres que vigila la situación de los derechos humanos en Arabia Saudí.

Assiri desertó de las Fuerzas Aéreas saudíes después de que comenzó la guerra en el Yemen en 2014.

Ese año puso un pie en Reino Unido y no ha vuelto a salir. Allí se comunicaba “todo el tiempo” con Khashoggi, que era cercano a la monarquía saudí, aunque se distanció de ella el verano pasado cuando ascendió al poder príncipe heredero, Mohamed bin Salman.

“Todos los que escapamos del control de las autoridades represivas de Arabia Saudí nos sentimos en peligro (…) Si un activista se nota en peligro y se aleja, eso sirve al régimen, pues las autoridades (saudíes) sentirán que han tenido éxito con lo ocurrido a Khashoggi”, declara a Efe.

Por eso mismo, “hay que animar a los activistas a que tengan más coraje y sean más claros, porque el régimen ahora es más agresivo”, arguye.

Khashoggi apoyaba a los jóvenes disidentes que tuvieron que huir de Arabia Saudí por ser opositores a las políticas del reino ultraconservador y donó 5.000 dólares a un proyecto llamado el “Ejército de las abejas” para luchar contra la propaganda mediática de Riad.

Este plan fue revelado en su red social en Twitter por otro reconocido activista saudí que ha pedido asilo en Canadá, Omar Abdulaziz.

Assiri confirmó que estas “abejas” eran “un proyecto de jóvenes trabajando el terreno”, respaldado por Khashoggi, quien le habló de apoyarles “para difundir la verdad” de lo que ocurre en el país.

Este proyecto podría cobrar más fuerza tras el “gran escándalo vergonzoso, no solo para el Gobierno sino para todos los que trabajan o tienen relaciones” con el Gobierno saudí por el caso de Khashoggi, dice a Efe el activista saudí Ali Adubisi, director de la Organización europea-saudí para los Derechos Humanos.

Adubisi reside en Berlín y asegura que ha recibido mensajes de la seguridad nacional saudí, que le pide que vuelva a Arabia Saudí.

Desde que se supo la noticia de la desaparición del periodista, empezó a notar “más entusiasmo y fe en el trabajo” por parte de los defensores de derechos humanos exiliados.

En esta batalla, faltan los “prisioneros de conciencia” que se encuentran tras las rejas en Arabia Saudí.

Assiri y Khashoggi trabajaban mano a mano para dar a conocer a cada una de esas personas y que se les reconozca internacionalmente su labor.

Sin embargo, ahora Assiri tendrá que tomar las riendas de ese trabajo para que los activistas saudíes Loujain al Hatloul, Iman al Nafyan, Abdulah al Hamid, así como otros cientos activistas que se encuentran en prisión sean reconocidos y, por presión internacional, sean puestos en libertad.

Turquía ultima la investigación del caso Khashoggi y anunciará mañana resultados

Las autoridades turcas ultiman hoy la investigación de la muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en el consulado de su país en Estambul, con el presidente, Recep Tayyip Erdogan, preparándose para anunciar los resultados oficiales mañana.

Las pesquisas sobre esa muerte, ocurrida a principios de octubre, recibieron un nuevo impulso hoy, al descubrirse un coche con matrícula diplomática, supuestamente perteneciente al consulado saudí, abandonado desde hace dos semanas en un aparcamiento de Estambul.

Según informó la cadena NTV, el vehículo de alta gama lleva 14 días en el aparcamiento subterráneo de Sultangazi, un barrio situado a una docena de kilómetros del consulado, y en su interior se pudieron ver bolsas.

Un equipo policial se trasladó al lugar pero lo abandonó sin registrar el interior del coche, supuestamente por no contar con el permiso correspondiente de las autoridades saudíes, según la cadena CNNTürk.

La Fiscalía ha continuado hoy con el interrogatorio de los empleados del consulado que inició el viernes, y un total de 45 trabajadores, tanto turcos como extranjeros, han sido citados a declarar en calidad de testigos.

Por otra parte, el diario turco Yeni Safak, cercano al Gobierno, aseguró hoy que un miembro de la delegación saudí que llegó a Estambul el día de la desaparición de Khashoggi se puso en contacto varias veces con la oficina del príncipe heredero del país árabe, Mohamed bin Salman.

Según el diario, Maher Abdolaziz Mutreb, que había acompañado este año varias veces al príncipe en sus viajes, llamó por teléfono cuatro veces al jefe del gabinete del heredero saudí, Bedr el Asakir, mediante un teléfono móvil desde el despacho del cónsul, además de contactar con un número en Estados Unidos.

Hace dos días la Fiscalía de Arabia Saudí señaló que Khashoggi murió en una pelea accidental dentro del consulado, aunque no especificó qué ocurrió con su cuerpo.

Sin embargo, altos cargos turcos ha puesto hoy en entredicho esta versión.

“Fue planificado de manera brutal, y se hicieron enormes esfuerzos para ocultarlo. Estamos ante esa situación, es un asesinato muy complicado”, dijo el portavoz del gubernamental Partido Justicia y Desarrollo (AKP), Ömer Çelik.

“Esperamos que los resultados (de la investigación) saldrán a la luz, se castigará a los responsables y nadie nunca volverá a pensar en hacer algo similar”, agregó el político.

También el portavoz de la presidencia turca, Ibrahim Kalin, prometió hoy que “nada permanecerá oculto” y subrayó que “los saudíes tienen una gran responsabilidad en aclarar el incidente”.

Pero agregó que “no se trata de un asunto entre Arabia Saudí y Turquía, sino de esclarecer un horrible asesinato”.

También Jared Kushner, asesor y yerno del presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo hoy que ha recomendado a Mohamed bin Salman ser “transparente, completamente transparente” en el caso, pero agregó que es “importante” mantener la alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudí, un país “que ha sido un aliado muy fuerte en términos de rechazar la agresión de Irán”.

Por su parte, el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, pidió hoy una “postura europea” común en la cuestión de la venta de armas a Arabia Saudí, un día después de que la canciller de Alemania, Angela Merkel, anunciase la suspensión de las exportaciones a Riad.

Altmaier dijo que no tendría sentido que Alemania suspendiese las ventas de armas si “al mismo tiempo, otros países” del continente llenan “ese vacío”.

El Gobierno de España, por su parte, se declaró hoy “consternado por las informaciones preliminares de la fiscalía saudí” y respaldó al llamamiento del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, para que “los responsables de estos gravísimos hechos respondan ante la justicia”.

La organización Human Rights Watch ha pedido a los líderes mundiales no aceptar “un lavado de cara”, ni contentarse con “la destitución de altos funcionarios como cabezas de turco”, advirtiendo que “no hay razón para tomarse en serio los resultados de una ‘investigación interna'”.

Berlín pide una “posición europea” en la venta de armas a Riad tras parar las suyas

Berlín, 22 de octubre de 2018

El Gobierno de Berlín pidió hoy una “postura europea” común en la cuestión de la venta de armas a Arabia Saudí a raíz de la muerte del periodista Jamal Khashoggi, un día después de que la canciller alemana, Angela Merkel, anunciase la suspensión de las exportaciones a Riad.

El ministro alemán de Economía, Peter Altmaier, consideró hoy “importante”, en declaraciones a la televisión pública ZDF, que los países miembros de la Unión Europea (UE) pudieran “llegar a una posición europea” conjunta para enviar un mensaje contundente a Arabia Saudí.

“Sólo si todos los ministros europeos de Exteriores están de acuerdo, entonces eso impresiona al Gobierno en Riad”, opinó.

Altmaier añadió que no tendría ningún sentido ni efecto que Alemania suspendiese las ventas de armas a Arabia Saudí y que, “al mismo tiempo, otros países” del continente llenasen “ese vacío”.

El ministro, uno de los miembros del gabinete más cercanos a Merkel, realizó estas declaraciones un día después de que la canciller anunciase que “en este momento” no se pueden realizar “exportaciones de armas” alemanas a Arabia Saudí.

El titular de Exteriores, Heiko Maas, ya había estimado, por su parte, ante la televisión pública ARD que “no hay de momento una base que permita aprobar exportaciones de armas a Arabia Saudí”.

Merkel y Maas han condenado con total contundencia la muerte de Khashoggi en el consulado saudí en Estambul, a la espera de que se confirme si, como se ha apuntado desde diferentes fuentes, fue asesinado por un equipo saudí que viajó expresamente a la ciudad turca para matarle y que seguía órdenes del príncipe heredero, Mohamed bin Salman.

“Condenamos el hecho de la manera más enérgica. Esperamos transparencia de parte de Arabia Saudí con respecto a las circunstancias de la muerte. Los responsables tienen que ser llamados a rendir cuentas”, según el comunicado conjunto.

La canciller y su ministro de Exteriores tildaron además de insuficientes las explicaciones aportadas hasta la fecha por Riad y expresaron sus condolencias a la novia del periodista, a sus parientes y a sus amigos, “cuyos temores se han visto tristemente confirmados” con el reconocimiento de Arabia Saudí de que el informador murió en el consulado.

Por otra parte, el presidente del gigante industrial germano Siemens, Joe Kaeser, anunció hoy su decisión de no participar en el próximo foro económico saudí hasta que no se esclarezca la muerte de Khashoggi, sumándose a una serie de empresarios y políticos, alemanes y occidentales que han cancelado su participación en esta cita, entre ellos el propio Maas.

Pese a la decisión de Berlín, los lazos políticos y comerciales entre Alemania y Arabia Saudí no se han suspendido totalmente, aclaró hoy el portavoz del Ejecutivo en Berlín, Steffen Seibert, que habló de “relaciones con matices” con un “actor inmensamente importante” en Oriente Medio y un “socio necesario”.

El de Khashoggi es un “caso indignante del que naturalmente hay que extraer consecuencias”, aseguró el portavoz, quien recordó que las “diferencias fundamentales de opinión con el Gobierno saudí en cuestiones como el Estado de derecho, en cuestiones de derechos humanos” no son nuevas y que Berlín se las ha trasladado en repetidas ocasiones a sus interlocutores en Riad.

No obstante, Seibert trató de matizar la posición de Berlín con respecto a Arabia Saudí y a Mohamed bin Salman: “El cuadro es complejo y, por muy seriamente e indignados que hablemos aquí sobre el asesinato del periodista Khashoggi, también hay determinadas reformas en materia de política interna que son una realidad”

En ese sentido, “no será tan sencillo afirmar que todo es negro o blanco”, dijo el portavoz, quien precisó que por un lado el Gobierno alemán tendrá que decir que aprueba las reformas, pero que no ignora el “terrible” caso de Khashoggi.

Arabia Saudí es el tercer país del mundo que más dinero dedica a defensa y, según estimaciones del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), obtiene el 61 % de su armamento de Estados Unidos, el 23 % de Reino Unido, el 3,6 % de Francia y el 2,4 % de España.

Erdogan aumenta la presión sobre A.Saudí y exige detalles del caso Khashoggi

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aumentó hoy la presión sobre Arabia Saudí al revelar más detalles sobre el comando saudí enviado a Estambul hace tres semanas para asesinar al periodista opositor Jamal Khashoggi, un crimen que calificó como “premeditado”, “salvaje” y “político”.

Con muchos detalles, Erdogan trazó los pasos de los 15 saudíes enviados desde Riad el día antes y la misma mañana del 2 de octubre, hasta su encuentro con el periodista en el consulado saudí, aunque no aclaró qué ocurrió después.

Por eso, exigió a las autoridades saudíes esclarecer los detalles que faltan por saber, como el paradero del cadáver y el responsable que dio las órdenes para ejecutar esta operación en Estambul.

Erdogan confirmó también que las 18 personas detenidas en Arabia Saudí a raíz del escándalo eran los 15 integrantes del equipo enviado para el asesinato y tres funcionarios del consulado.

El presidente turco propuso que todos ellos fuesen extraditados a Turquía y juzgados en los tribunales turcos.

“Personalmente no tengo dudas respecto a la sinceridad del rey (saudí) Salmán bin Abdulaziz. Pero en una investigación tan crítica de un asesinato es muy importante que actúe una comisión realmente fuera de toda duda, imparcial y justa”, aseguró el presidente.

Erdogan confirmó las numerosos filtraciones hechas a la prensa turca y estadounidense en las últimas tres semanas, pero no aludió a las grabaciones que supuestamente existen del momento cuando el periodista fue asesinado en el consulado.

Tampoco mencionó al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, considerado como el “hombre fuerte” del país y a quien muchos analistas consideran el responsable del asesinato.

Según recordó Erdogan hoy, Khashoggi acudió por primera vez al consulado el 28 de septiembre para solicitar unos documentos que necesitaba para casarse con su novia turca, Hatice Cengiz.

Ese día, el consulado le pidió que volviera la semana siguiente, mientras que el comando que iba a ejecutar el asesinato fue avisado sobre la visita de Khashoggi al consulado el 2 de octubre.

“Es decir, ahí empieza una planificación, un trabajo en una hoja de ruta”, destacó Erdogan.

El 1 de octubre, un día antes del asesinato, tres agentes saudíes llegaron en un avión de línea a Estambul mientras que otro equipo realizó trabajos de reconocimiento en el bosque de Belgrado y en la región de Yalova (ambos cerca de Estambul).

El equipo de 15 personas se completó el martes 2 de octubre con la llegada de doce saudíes, entre ellos varios generales.

Según el recuento de Erdogan, el periodista de 59 años de edad entró finalmente a las 13:08 hora local en el consulado de su país, donde pocas horas antes fue desmantelado el disco duro de las cámaras de vigilancia.

El presidente turco no pudo o no quiso avanzar hoy datos sobre lo ocurrido en el consulado, pero confirmó que todos los agentes saudíes abandonaron Turquía ese mismo día.

Entre los que abandonaron el país estaba también un hombre que se había “disfrazado” de Jamal Khashoggi con su ropa, sus gafas y una barba postiza para imitar ante las cámaras la salida del periodista del consulado, concluyó Erdogan su relato de lo sucedido.

Por la tarde, el presidente turco habló con los familiares de Khashoggi, les expresó su pésame y les prometió que Turquía “seguirá el caso y lo hará todo para esclarecer el asesinato”.

Las autoridades turcas cuentan desde hoy con el pleno apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, cuya directora, Gina Haspel, llegó a Turquía.

Según la prensa estadounidense, la CIA busca acceso a las pruebas que supuestamente están en poder de Ankara, como el audio del asesinato, que Erdogan evitó mencionar hoy.

La policía turca, mientras tanto, registró hoy un vehículo diplomático saudí aparcado en un garaje a unos 12 kilómetros del consulado en Estambul.

Según algunos medios de comunicación, los agentes encontraron en el coche un ordenador, ropa, objetos personales y documentos que podrían pertenecer a Khashoggi.

Estambul, 23 de octubre de 2018

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