Presidencia Generalidad de Cataluña: «Los de CUP son fascistas, unos nazis; son fachas»

FOTOGRAFÍA. PALACIO D ELA GENERALIDAD DE CATALUÑA (BARCELONA) ESPAÑA, FEBRERO DE 2020. La actual consejera de la Presidencia del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, Meritxell Budó, durante una rueda de prensa posterior al Gobierno sin presidente de Ejecutivo, al ser inhabilitado y expulsado del Parlamento de Cataluña el expresidente de la Generalidad de Cataluña, Joaquim Torra Pla (Quim torra) por cometer el delito de desobediencia, desafiando al estado de derecho, principalmente a la Junta Electoral Central (JEC). Efe

Lasvocesdelpueblo y Agencias – La consejera de la Presidencia del Gobierno de la Generalidad de Cataluña quien fue a alcaldesa de La Garriga (Barcelona), Meritxell Budó, según sus mensajes en un chat WhatsApp intervenido por la Guardia Civil durante la corrupción del «Caso 3%» de Convergencia, aseguró que: «¿Habéis visto a los fascistas de izquierdas de la CUP, poniendo cara y nombre a un ciudadano de Barcelona? Señalándolo y diciéndole «vendremos a por ti. Prepárate»». «Esto es como los nazis marcando con una estrella a los judíos. Una Inquisición hoy en Cataluña», sostuvo Budó, quien tachó a los representantes de la CUP de «fachas de izquierdas» porque, según enfatizó, «quieren IMPONNNER como un Hitler o un Stalin vulgares».  «¿Cómo se puede permitir que esto pase en nuestra casa hoy? ¿Quiénes son estos fachas para decirnos qué tenemos que hacer y qué no? Esto se admitiría si lo discutiésemos democráticamente en un foro o en un parlamento». Barcelona (España), viernes 21 de febrero de 2020. 

Meritxell Budó acusó a la CUP en 2016, cuando era alcaldesa de La Garriga (Barcelona), de ser unos «fachas de izquierdas» por querer «imponer como un Hitler o un Stalin vulgares»: «Es como los nazis marcando con una estrella a los judíos. Una Inquisición». 

Así lo denunció Budó en un chat de la red de teléfono móvil inteligente (Smartphone), WhatsApp, con representantes locales de la antigua Convergencia, según se recoge en un informe de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso Efe, en el marco de la investigación sobre el supuesto desvió de subvenciones públicas por parte de la Diputación de Barcelona hacia entidades afines al partido separatista y golpista Convergencia Unión (CIU).

«¿Habéis visto a los fascistas de izquierdas de la CUP, poniendo cara y nombre a un ciudadano de Barcelona? Señalándolo y diciéndole «vendremos a por ti. Prepárate»», pregunta Budó la tarde del 2 de junio de 2016 en un grupo en el que participan, entre otros, el exconsejero de Interior condenado por el ‘procés’ Joaquim Forn o el alcalde de Tordera, Joan Carles García Cañizares, detenido de 2018 por su supuesto vínculo con la trama corrupta de desvío de fondos.

La actual portavoz del Gobierno de la Generalidad de Cataluña hizo ese comentario después de que unos doscientos miembros del colectivo okupa llevaran a cabo un escrache en el centro de Barcelona ante una de las oficinas del propietario del «Banco Expropiado» del barrio de Gracia de Barcelona, que había sido desocupado días antes en medio de una fuerte polémica, y llevaran máscaras con el rostro del empresario.

A pesar de que esa concentración no fue convocada por los extremistas separatistas de la batasuna catalana CUP, algunos de sus representantes, como las entonces diputadas: la prófuga de la justicia por el Procés, Anna Gabriel Sabaté; y Eulàlia Reguant o los entonces concejales de Barcelona Josep Garganté y María José Lecha, habían dado apoyo públicamente al «Banco Expropiado».

De hecho, la organización del terrorismo callejero en Cataluña, afines a la CUP, que se hace llamar «ARRAN Jovent», se adhirió al manifiesto que pedía la reapertura de la entidad y algunos de sus miembros incluso participaron en el escrache.

«Esto es como los nazis marcando con una estrella a los judíos. Una Inquisición hoy en Cataluña», sostuvo Budó, quien tachó a los representantes de la CUP de «fachas de izquierdas» porque, según enfatizó, «quieren IMPONNNER como un Hitler o un Stalin vulgares».

Y agregó: «¿Cómo se puede permitir que esto pase en nuestra casa hoy? ¿Quiénes son estos fachas para decirnos qué tenemos que hacer y qué no? Esto se admitiría si lo discutiésemos democráticamente en un foro o en un parlamento».

La actual titular de Presidencia alertó también de que «la gente normal se está cansando mucho», un comentario que recogía el malestar en filas convergentes por el veto de la CUP a los presupuestos de la Generalitat, que dependían entonces del visto bueno de los anticapitalistas.

El mismo día en que se produce esta conversación, el Gobierno catalán —que lideraban en coalición Convergencia y ERC, tras haber concurrido conjuntamente l 27 septiembre de 2015 (27S) en la lista de Juntos por el Sí (JxSí)— y la CUP habían mantenido una reunión que culminó sin avances porque los anticapitalistas veían insuficientes las propuestas y decidieron mantener su enmienda a la totalidad al proyecto de cuentas.

«Queremos llegar a la independencia con un país funcionando» no con esos «fascistas» y «nazis» de la CUP

Por eso, el exportavoz del PDeCAT, la nueva marca de Convergencia antes de nacimiento de la actual marca corrupta de Convergencia ‘Juntos por Cataluña (JxCAT), en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Ciurana, opinó en el chat que el entonces presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont Casamajò, debería «abrir conversaciones con todos los grupos para aprobar los presupuestos».

«Queremos llegar a la independencia con un país funcionando, no un país paralizado por una minoría radicalizada», recalcó antes de que Budó apostillara: «Ya tardamos en hacerlo».

Puigdemont logró finalmente el aval de la CUP a las cuentas del Gobierno catalán después de someterse en septiembre de 2016 a una cuestión de confianza, en que propuso una votación al año siguiente sobre la independencia de Cataluña, con su promesa «referéndum o referéndum».

«Puigdemont y Junqueras ya sólo les quedan los calzoncillos», no pueden bajar más los pantalones ante España

En el chat, uno de los miembros del grupo avisó de que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo había denegado a la Diputación una subvención «por haber presentado la documentación en catalán» y valoraron si filtrarlo a la prensa y qué medidas emprender.

«Pedir a Puigdemont y (Oriol) Junqueras que no se bajen más los pantalones… ya sólo les quedan los calzoncillos», señaló Budó al respecto.

La causa que dirige el juzgado de instrucción 1 de Barcelona investiga las subvención supuestamente irregulares concedidas por la Diputación a entidades como Catmont e Igman, afines a la extinta Convergencia y vinculadas al actual diputado separatista de JxCat Francesc de Dalmases.

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