Testimonio la niña violada en Cádiz «no ofrece seguridad y certeza»

Sobre los abusos cometidos sobre la segunda de sus hijas, la Audiencia de Cádiz consideró probado que fue en 2013 cuando el acusado, "aprovechando igualmente su vínculo paterno" y teniendo la menor nueve años de edad, le rozó la vagina mientras dormían la siesta y encontrándose la niña desnuda y boca arriba. Además, y ya en el año 2019, teniendo la joven 14 años, el acusado "le cogió con las dos manos los pechos" cuando la víctima se encontraba en la litera de arriba de su dormitorio.

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FOTOGRAFÍA. ESPAÑA, 11.07.2016. Vista de un acto contra las violaciones de las mujeres. Más de un millar de mujeres son violadas cada año en España desde al menos 2009, cuando el Ministerio del Interior comenzó a desglosar la estadística de agresiones sexuales para acomodarse al criterio de la Unión Europea, una fecha desde la que se han registrado más de 8.200 agresiones sexuales con penetración, tres al día, una cada ocho horas, según agencias y tal como recoge El Confidencial, hoy, 11 de julio de 2016 bajo titular «Una mujer es violada en España cada ocho horas, según Interior» (Ministerio de Interior). Efe

Sevilla (Reino de España), martes 9 de enero de 2024 (Lasvocesdelpueblo).- La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha reducido de 19 a 15 años de cárcel la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Cádiz a un hombre acusado de abusar sexualmente de sus dos hijas menores de edad, ya que lo absuelve de uno de los delitos de abuso sexual cometido sobre una de sus hijas al considerar que, en este caso, la declaración de la menor «no ofrece la seguridad y certeza necesarias para entender acreditado que existió un acto atentatorio contra su indemnidad sexual».

En la sentencia, la Sala de lo Civil y Penal del TSJA estima parcialmente el recurso de apelación presentado por la defensa del acusado contra la sentencia de la Audiencia de Cádiz que lo condenó a once años de prisión por un delito continuado de abusos sexuales con prevalimiento, con la atenuante de reparación del daño, cometido sobre una de sus hijas, así como a indemnizarle con 60.000 euros por daños morales, y a un total de ocho años de cárcel por dos delitos de abusos sexuales -cuatro años por cada uno de los delitos-, con la misma atenuante referida anteriormente, cometido sobre la segunda de las víctimas, a la que deberá indemnizar con 12.000 euros.

La Audiencia Provincial de Cádiz consideró probado que fue en el año 2011 cuando el acusado, «aprovechando dicha relación y atentando contra la integridad moral» de una de sus hijas, comenzó a realizar actos de tocamiento por la zona vaginal de la misma de forma superficial, tras lo que, durante los años 2012 y 2013, «ya comenzó con frecuencia a frotar su pene contra la vagina» de esta menor y a practicarle sexo oral, una conducta que «fue acentuándose» hasta que, en 2014, y contando la niña con 14 años de edad, el condenado «ejecutó un acto de penetración vaginal cuando se encontraban en un albergue».

«Este acto de penetración sexual se repitió en la Semana Santa del 2014» en una localidad de la provincia gaditana a la que se había desplazado la familia a pasar unos días de vacaciones, continúa la sentencia, que indica que estas penetraciones vaginales se reiteraron al menos en tres ocasiones más entre los años 2015 y 2017, «manteniéndose con habitualidad los actos de tocamiento sobre la zona genital» de la víctima. Como consecuencia de ello, la menor presenta un trastorno adaptativo con síntomas depresivos y un trastorno por estrés postraumático.

El acusado aprovechó su vínculo paterno para cometer los hechos

Asimismo, y sobre los abusos cometidos sobre la segunda de sus hijas, la Audiencia de Cádiz consideró probado que fue en 2013 cuando el acusado, «aprovechando igualmente su vínculo paterno» y teniendo la menor nueve años de edad, le rozó la vagina mientras dormían la siesta y encontrándose la niña desnuda y boca arriba. Además, y ya en el año 2019, teniendo la joven 14 años, el acusado «le cogió con las dos manos los pechos» cuando la víctima se encontraba en la litera de arriba de su dormitorio.

Frente a ello, el TSJA estima parcialmente el recurso de apelación presentado por la defensa del acusado y considera que no ha quedado acreditado el delito de abuso sexual cometido en 2013 sobre la segunda de sus hijas, señalando que, una vez visionada la grabación del juicio, «se observa que la menor, ya con 17 años, no mostró una certeza absoluta de que realmente hubiera ocurrido, y mucho menos de que el roce de la mano del acusado con su vagina fuera consciente y voluntario».

De este modo, y al ser interrogada por la Fiscalía, la menor manifestó que «creía recordar» que, mientras estaban durmiendo la siesta, estando ella completamente desnuda, su padre le rozó en dicha parte de su cuerpo, «no acordándose muy bien, aunque no creía que hubiera sido un tocamiento accidental, añadiendo que aunque él había tomado unas copas, creía que no estaba embriagado».

Esta menor, según el TSJA, «se manifestó en términos similares en la declaración que prestó como prueba anticipada el día 26 de abril de 2012, y ante las psicólogas que la exploraron dijo que los dos estaban dormidos, en la cama de su hermana, cuando su padre le rozó con su mano los genitales, pensando ella que su padre posiblemente no se acordaría de dicho episodio porque había bebido y estaba dormido».

Podría tratarse de un «roce fortuito»

A juicio del TSJA, el testimonio de la niña violada en Cádiz «no ofrece la seguridad y certeza necesarias para entender acreditado que existió un acto atentatorio contra su indemnidad sexual, cabiendo la posibilidad de que se tratara de un roce fortuito al moverse el acusado mientras dormían la siesta, surgiendo dudas razonables sobre la concurrencia de los elementos configuradores del delito imputado, que se han de resolver en su favor», por lo que lo absuelve de este delito de abuso sexual por el que fue condenado a cuatro años de cárcel.

Respecto al segundo delito de abuso sexual por el que fue condenado por los hechos cometidos sobre esta menor en 2019, el TSJA asevera que en este caso la joven «fue contundente» y se mostró «segura» de que, en esa ocasión, su padre le cogió los pechos con ambas manos, «recordando incluso que le dijo que parara de tocarla, a lo que él accedió».

«Esta imputación resultó plenamente acreditada para el tribunal de instancia», señala el TSJA, que agrega que en este caso «no se acredita que el tribunal de instancia incurriera en ningún error patente en la valoración de las pruebas que se deba corregir, y la convicción alcanzada por el mismo, sobre la base de pruebas de cargo de indudable valor incriminatorio, resulta a todas luces lógica y coherente, sin que el hecho de que otorgara un valor prevalente a dichas pruebas frente a la versión del acusado implique, en modo alguno, vulneración del derecho a la presunción de inocencia».

Asimismo, y en relación a los hechos cometidos sobre la primera de sus hijas, por los que fue condenado a once años de prisión, el acusado recurrió para pedir que la atenuante de reparación del daño acogida en sentencia se considerara muy cualificada; que se aplicaran las atenuantes de confesión o arrepentimiento tardío y la de anomalía o alteración psíquica, y que, como consecuencia de lo anterior, se efectuara una nueva individualización de la pena, reduciéndola a dos años y siete meses de cárcel con arreglo a la reforma introducida por la L.O. 10/2022, que la defensa considera más beneficiada para su patrocinado, todo lo cual es rechazado por el TSJA en esta sentencia fechada el día 12 de diciembre de 2023 y que es recurrible en casación ante el Tribunal Supremo.