Torrijos: “Reflexionar y con cordura votar: promesas incumplidas de antemano, reflexiones cargadas de irónicas”

Ana Maria Torrijos

Reflexionar y con cordura votar

Ana María Torrijos: “Cerca de las elecciones, en campaña, como niebla que cubre las ciudades, así se crea una situación anómala: promesas incumplidas de antemano, reflexiones cargadas de irónicas afirmaciones, críticas sin freno al contrario, y obras que en espacio público se habian eternizado, con sorpresa empiezan a completarse, y como colofón , de no encontrarnos con los políticos en las calles (…); Reflexionar y con cordura votar.

Reflexionar y con cordura votar

Es dificil aceptar que cuantos más medios pone la ciencia a nuestro alcance para estar informados de todo lo que sucede, más posibilidades hay de ser sometidos por criterios ajenos a nosotros. En tiempos pasados los límites estaban en las montañas que rodeaban los municipios o pueblecitos, en los ríos que cortaban las rutas que abrían la vida de los lugareños hacia otros lugares, en el mar que besaba el horizonte, luego… surgió el tren, el teléfono, el avión, la televisión –a esa velocidad creímos rozar la plena libertad- . En la actualidad estamos desorientados, o mejor dicho, sometidos a muchas distracciones: la liga de futbol, las series televisivas, las concentraciones histéricas de jóvenes apasionados por la música o por apetitos que distorsionan la mente.

En la antigua Roma fueron los espectáculos en el Coliseo los que contentaban a una masa humana, privada de derechos pero bien manipulada por los sectores nobiliarios al dirigirles sus fustraciones, sus enojos y hasta sus odios unicamente contra los que estaban en el escenario limitado por la línea circular del foso; sólo el griterio que ascendia hasta superar las altas paredes del recinto, dejaba constancia de la explosión de ira, eso sí, controlada a distancia por los que presidían el espectáculo y que se permitían en nombre de no se qué, condenar o salvar al derrotado en la lucha.

Ahora que los artilugios tecnológicos han roto los espacios, paradógicamente nos encontramos en ocasiones imposibilitados de recoger tantos datos, ordenarlos, seleccionarlos, sacar conclusiones y luego actuar en consecuencia. En más de una ocasión nos aturde lo dificil que nos es saber a quién escuchar y qué noticia es la válida; nos sentimos manipulados y engañados pues no sería la primera vez que han intentado reconducir nuestras tomas de decisión. Al buscar el origen de este sentimiento, se llega a comprender que en gran medida la culpa la tiene el funcionamiento de la política.

Cerca de las elecciones, en campaña, como niebla que cubre las ciudades, así se crea una situación anómala: promesas incumplidas de antemano, reflexiones cargadas de irónicas afirmaciones, críticas sin freno al contrario, y obras que en espacio público se habian eternizado, con sorpresa empiezan a completarse, y como colofón , de no encontrarnos con los políticos en las calles, en lugares comunes, se les ve ahora con afán de notoriedad, rodeados de algún que otro disciplinado militante, sonrientes repartiendo (como señuelo) papeletas con el listado imprimido de las promesas.

Las propuestas son engañosas y muchas de ellas incompatibles con la crisis que aún sufren amplios sectores de la población; las dirigen como ariete para exarcerbar los sentimientos humanos haciendo que unos ciudadanos se crean superiores por la cultura, por la lengua y que otros se olviden de sus necesidades con el simple conocimiento de que a los ricos se les va a exigir mucho más… resentimientos       que no permiten la convivencia. Con estos precedentes innobles no se afianza la democracia si además se ofrece en bandeja a esos políticos la dirección de las Cajas de Ahorro, la elección de los miembros de Altos Tribunales, la imposición de una lengua cooficial en exclusividad, frente a lo que dice la Constitución, y la concesión de emisoras de radio y canales de televisión, porque se traduce en manipulación, en falta de transparencia, dicho de otra manera – la libertad cuarteada- . El chantaje y las dávidas compensatorias es lo que sin darnos cuenta hemos apoyado por abstenernos en el voto o darlo a posiciones políticas inadecuadas.

¿Quejarnos? ¿Desesperarnos? ¿Votar o no? ¿Reflexionar y con cordura votar?.

Los problemas no se solucionan en un instante, requieren tiempo pues en la vida casi todo se proyecta para un futuro, lo que nos hace decir que no puede ser distinto en política. Encuestas incidiendo en la opinión pública y programas políticos en TV, coincidentes hasta en horarios, con una escenografía espectacular intentan influir en nosotros; hace meses los canales televisivos nos aturdían con Podemos y su lider Pablo Iglesias, de repente subió sus espectativas de voto, y luego tocó lo mismo a Ciudadanos con Albert Rivera, ahora las filtraciones sobre posibles casos de corrupción en el PP. Sería necesario saber quíen maneja el plan de acción para incidir en los ciudadanos, si son los poderes políticos, los económicos… saberlo permitiria recuperar la ética perdida y la auténtica libertad.

El Estado no debe en exclusividad dirigir nuestras vidas, no puede ser paternalista porque acabaría ahogándonos e incluso esclavizándonos si quienes lo dirigen y representan no son dignos servidores de la sociedad. Retengamos en nuestra mente tres normas claves para un sistema político que quiere actuar en un marco de libertad: instituciones sin tomar partido, cumplimiento de la legalidad, medios de comunicación públicos neutrales.

¿Se cumple esta afirmación en España?

Ana Maria Torrijos

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