Los avances médicos ayudan a diagnosticar el Alzheimer, enfermedad del 25% de la población

Lasvocesdelpueblo

ACN – El día 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, la enfermedad neurodegenerativa con más incidencia. De momento, sigue siendo una patología sin cuidado pero los últimos avances médicos han avanzado el diagnóstico, un pequeño paso, sobre todo si se tiene en cuenta que la prevalencia se multiplica por 2 cada cinco años, y llega al 25% de la población de 80 años; Barcelona 20 de septiembre 2015. <Fotografía: Pacientes de Azeimer en un centro especializado. Foto/ACN>.

El reto, según los expertos es conseguir un diagnóstico antes de que los síntomas hayan aparecido. Aunque actualmente no existe ningún fármaco que detenga su desarrollo y un diagnóstico precoz podría servir para intentar evitar las consecuencias más duras de la patología y que los familiares que la padecen pueda verla con optimismo.

Según los datos del Departamento de Salud, en 2014, 112.000 personas estaban diagnosticadas con Alzheimer en Cataluña. Es la enfermedad neurodegenerativa más presente entre la población, y sobre todo, en edades avanzadas. De hecho, a partir de los 65 años, la prevalencia se multiplica por dos cada 5 años, llegando a un 25% a los 80.

La mejora en el diagnóstico ha avanzado la edad en que se detectan los primeros síntomas de la enfermedad y también el que se diagnostiquen más, pero esta es una cuestión que también va ligada al envejecimiento de la población, ya que la edad es uno de los factores más decisivos de la enfermedad, sin que se hayan descubierto otras causas plausibles.

Así lo explica el neurólogo del Hospital Clínico, Albert Lladó, que destaca como aspectos positivos, la mejora de las herramientas para avanzar el diagnóstico en fases más iniciales, que debe permitir actuar con más tiempo. Sin embargo, el principal escollo de los expertos es no tener, todavía, ningún fármaco que detenga el desarrollo de la enfermedad y de hecho, los ensayos clínicos más recientes prueban medicamentos que deberían intentar frenar el proceso pero estas alturas todavía se n ‘ ha encontrado ninguno.

Por ello, Lladó reconoce que el reto más importante es “poder curar la enferma en una fase en la que no se hayan dado síntomas”. Por ello, explica Lladó, habría pudo saber qué personas desarrollarán “en un futuro” esta patología. Consciente de que es un “camino largo”, Lladó se confirmaría en encontrar alguna combinación que frenara las consecuencias de una patología que afecta al paciente, pero también todos los familiares que deben cuidar.

“Una enfermedad cruel”

Conchita Miguel hace años que cuida de su madre, enferma de Alzheimer y que ahora tiene 91 años. Lo primero que tuvo que hacer fue trasladarla del pueblo en su casa, en Barcelona, ​​para poder se hizo cargo, lo que según la Conchita, ya supuso desconcierto por haberla desplazado de su lugar habitual. Poco a poco, la enfermedad fue haciendo su curso y ahora, ha ya no puede ni andar.

Por ello, la Conchita la define como una “enfermedad cruel”. Aparte de dejar a su madre “con la cabeza baja”, le ha provocado “compasión” por su madre, y ha constatado que quien más la sufre es la gente de su lado, y por tanto, le ha supuesto un desgaste emocional muy grande, más allá del trabajo que conlleva.

Por ello, la Conchita valora haber encontrado la Asociación de Familiares de Alzheimer de Barcelona, ​​una asociación que actualmente atiende a 120 personas con deterioro cognitivo. Desde el AFAB se promueven diversos talleres y sesiones por los enfermos, que los utilizan sobre todo en las primeras fases de la enfermedad cuando, tal y como explica la neuropsicóloga Sonia Maymó, empiezan a ser conscientes de que tienen una patología difícil de tratar y notan un cambio de comportamiento de la familia.

“Ahora no me dejan salir solo”, dice Maymó para poner ejemplos de los cambios de rutina que hacen las familias y que a veces puede estresar a los enfermos.

El AFAB también da ayuda a casi 900 familiares, ofreciendo atención psicológica o grupos de apoyo emocional entre otro servicios. Para Conchita, ha sido un buen unt de apoyo para, sobre todo, aprender aspectos de la enfermedad y sobre todo del trato que deben ofrecer a los enfermos.

Conchita explica que en muchas situaciones no sabes cómo debes actuar con la enfermedad, y contactar con personas que hablan “el mismo lenguaje” y da optimismo” a la situación que en muchos casos desborda los familiares.

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