Vergüenza y vergüenza

No podía faltar en este cóctel de heces el fascista secesionista líder de Junts per Catalunya (JxCat), Carles Puigdemont Casamajó, rebosante de orgullo —los resultados le dan toda la razón— en su discurso de presentación como candidato a la Presidencia del Gobierno autonómico de la Generalidad de Cataluña, proclamó un derroche de vergonzosos reproches sobre cómo ha sido la rendición del gobierno de España a sus exigencias.

0
68
FOTOGRAFÍA. MADRID (REINO DE ESPAÑA), 22 DE NOVIEMBRE DE 2023. Vergüenza y vergüenza. La ministra de Igualdad del régimen sanchista de España que preside el socialista Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Ana María del Carmen Redondo García (Valladolid, 16 de julio de 1966), en la escalinata del edificio del Consejo de Ministros. Gobierno de España/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)
FOTOGRAFÍA. MADRID (REINO DE ESPAÑA), 22 DE NOVIEMBRE DE 2023. Vergüenza y vergüenza. La ministra de Igualdad del régimen sanchista de España que preside el socialista Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Ana María del Carmen Redondo García (Valladolid, 16 de julio de 1966), en la escalinata del edificio del Consejo de Ministros. Gobierno de España/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Barcelona (Reino de España), sábado 23 de marzo de 2024 (Luis Torres Píñar).-  ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡No se puede! ¡No se puede! ¡No se puede! Hasta en tres ocasiones una histérica ministra de desigualdad, Ana María del Carmen Redondo García (Valladolid, 16 de julio de 1966), voceó en el Congreso de los Diputados a un diputado del Partido Popular. Realmente tiene razón la «miliciana sanchina» ministra; es una vergüenza para los españoles tener estos infames políticos y, desde luego, no se puede continuar, permitiendo que el gobierno de España, respondiendo a las preguntas de la oposición, responda preguntando y pidiendo algo que nada tiene que ver con la interpelación… Y no pasa nada; nada, nada.

De entrada, creo que los periodistas debieran plantearse dejar de asistir a las ruedas de prensa de los ministros ya que suelen utilizarlas para lanzar improperios y micro mítines. Por lo que lejos de recoger información, quizá involuntariamente, hacen publicidad de los mensajes que subvierten los ministros «sanchinas» del sátrapa en cada aparición pública que se les brinda. ¿Qué ejemplo nos están dando nuestros asalariados e infames políticos, si en la sede donde supuestamente reside la soberanía de los españoles la han convertido en una especie de circo romano, donde los actores lejos de brindar un espectáculo por el que el público paga, saltan al ruedo para burlarse de él; o sea, de los españoles?

  • ¿Y el Tribunal Constitucional quién nombra sus componentes?| Vergüenza y vergüenza

Puedo estar de acuerdo con tener el gobierno que nos merecemos, al fin y al cabo, el recuento de los votos así lo reflejó en el resultado o así se nos hizo creer. ¿Pero debemos consentir que el gobierno este pervirtiendo la Constitución para implementar un nuevo régimen? Y todo ello avalado por la mayoría constituida en el congreso de la que forman parte los enemigos de España que, desde dentro están obrando para conseguir sus objetivos políticos, consistentes en dividir para conseguir. «¿La fiscalía a quién pertenece?». ¿Los Letrados del Congreso de los Diputados a quién obedece? ¿Y el Tribunal Constitucional quién nombra sus componentes? Tan solo con esos cuatro pilares es suficiente para «democráticamente» dar vida al nuevo proyecto político, que se está tramando, y que una vez firmado por su majestad el rey Felipe VI de España, «el Títere», tomará efecto y entonces le mostrarán la puerta de salida.

¿Y cómo quedaremos el resto de los españolitos de a pie? Pues de rodillas a la espera de volver a darnos de hostias, salvo aquellos que resistiremos en postrarnos ante los abyectos sinvergüenzas y corruptos que nos están conduciendo a un tenebroso futuro. Cada día España está más cerca de convertirse en la república bolivariana, tan ansiada por el expresidente de Gobierno y exsecretario general del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero (ZP), «el Mentiroso», mentor del sátrapa actual presidente del gobierno y de todas sus «sanchinas», Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Resulta cansino para los leedores y también para este escribidor repetir cada semana lo mismo, pero es que cada semana ponen ante nuestros rostros nuevos episodios como, por ejemplo, el que brinda la chabacana ministra de Hacienda y dirigente del Partido Socialista, María Jesús Montero Cuadrado, que más bien parece una bruja sin escoba que una miembro del gobierno —¿O debo corregir?—, una «miembra» de la gobierna, desvelando la identidad de un español (Alberto González Amador), violando su derecho a la privacidad. Tan solo porque es el compañero, novio, amigo o cualquier otra relación, de la presidente del Gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid, Isabel Natividad Díaz Ayuso. Lo de menos es como se quiera definir por el hecho de un posible delito económico con Hacienda, que luego resulta que es Hacienda quien ha errado en su cálculo, como está sucediendo con otros personajes públicos. Y no acaba ahí, desde su escaño amenaza diciendo: «¡Cuidado!», mientras se lleva el índice a su aguileña nariz.

  • Cóctel de heces| Vergüenza y vergüenza

No podía faltar en este cóctel de heces el fascista secesionista líder de Junts per Catalunya (JxCat), Carles Puigdemont Casamajó, rebosante de orgullo —los resultados le dan toda la razón— en su discurso de presentación como candidato a la Presidencia del Gobierno autonómico de la Generalidad de Cataluña, proclamó un derroche de vergonzosos reproches sobre cómo ha sido la rendición del gobierno de España a sus exigencias. Realmente todo un discurso de «reconciliación» —como los social comunistas dicen que servirá la infame ley de amnistía. ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza! Esto sí que es una vergüenza para cualquiera que se sienta español. La sumisión que el sátrapa Pedro Sánchez Pérez-Castejón, como presidente de Gobierno de España, ha practicado ¡No se puede! ¡No se puede! ¡No se puede! Y tiene razón la vocera e histérica ministra de desigualdad, Ana María del Carmen Redondo García. ¡No se puede tolerar! ¿Cuánto más debe suceder para terminar con esta humillación?

Por cansino que sea el artículo con el mismo mensaje, no debemos de rendirnos ante la infamia que día a día se está cometiendo desde la política y, una vez más, digo que vamos directos al abismo de una república social comunista y su majestad el rey Felipe VI de España, «el Títere», visitando a su hija en la Academia militar y cualquier otra función protocolaria propia del cargo. Pero se olvida que dentro de sus funciones constitucionales de «árbitro y moderador» del cumplimiento de la Constitución Española está el de reconducir el principio democrático que se define y ordena en la propia Constitución Española y debe y puede disolver las Cortes Generales del estado para convocar nuevas elecciones generales. Y para aquellos que defienden el silencio cómplice del monarca, ya saben: «[…] Al que no le guste, que se aguante», como dijo el senador fascista de Junts per Catalunya JxCat, Josep Lluís Cleries Gonzàlez, en una clara afirmación propia del fascismo.

¡Majestad! ¿Está usted por ahí? ¿Puede abandonar el papel de pulchinela y dedicar un momentito para poner orden en su reino? Como dijo Voltaire: «La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria». Ahí lo dejo

Luis Torres Píñar