¿Debe el PP continuar apoyando al Gobierno socialcomunista o evitar la continuidad de cenutrios e incompetente?

Luis Torres Píñar
FOTOGRAFÍA. PRESIDENCIA DE GOBIERNO DE ESPAÑA (MADRID), 06.05.2019. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, recibe al presidente del Partido Popular, Pablo Casado, a su llegada a La Moncloa. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (PSOE), saluda al presidente del Partido Popular, Pablo Casado (PP). El encuentro sirve para negociar la gobernabilidad del España. Casado dice que no quiere ver a Podemos y PNV en el gobierno. Efe

¿Debe el PP continuar apoyando al Ejecutivo socialcomunista o tiene por el bien de España, que evitar la continuidad de éste Gobierno repleto de cenutrios e incompetentes…? «Sánchez anuncia un fondo de 16.000 millones a las Comunidades Autónomas (CC.AA) y advierte que “no hay plan B” al estado de alarma…». Señor Casado, con lo redactado basta para que usted despierte y deje de hacer el mindundi, y haga valer sus votos, para que los españoles dejemos de padecer la insólita gobernanza que estamos viviendo y la que nos espera. Vox ya lo lleva haciendo durante dos prorrogas, espero continúe. Ciudadanos en su línea incierta, continua, en base a una lealtad injustificable.

Señor Casado,

El presidente Sánchez, se está asegurando las prorrogas a base de entregar nuestro dinero a las Comunidades.

Usted tiene la obligación como representante del partido mayoritario en la oposición, de mostrar todo el apoyo que precise el Gobierno en aquellas situaciones en las que prevalece el interés social en todos sus conceptos y el de España, claro. Le reconozco que así lo viene haciendo.

En las dos primeras prorrogas solicitadas por el Gobierno socialcomunista, usted en representación de su partido, por ende de todos sus votantes, lo hizo a pesar que el depositario de esa confianza, aprovechara la prerrogativa para traicionar su lealtad y promulgar «ciertos» Reales Decretos que, según algunos medios, el gobierno intentó presentarlos sin la firma —obligatoria— de Su Majestad El Rey.

Cuando la lealtad se brinda desde el absurdo complejo, pasa a ser cobardía, no lo sea usted, porque entonces lo que se consigue es lo que llevamos más de cuarenta años soportando los españoles que es, mantener a cientos de políticos inútiles, instituciones triplicadas y organizaciones desorganizadas mantenidas por erario público como pesebres de votos, vulgarmente, una inversión. En román paladino, lo que se ha vivido en Andalucía durante cuarenta años… o los chiringuitos socialcomunistas: «Irene Montero insta a los chiringuitos feministas a pedir una prórroga de las subvenciones tras el estado de alarma».

Es el momento de exigir que esta pamema democrática sostenida a cambio de engañifas lerdas, deba en algún momento terminar y no ha de retrasarse demasiado más tiempo.

No reclamo el régimen del general Francisco Franco, al que respeto y agradezco cuanto hizo por España, la paz y el bien estar social, trabajo, etc. La vida evoluciona y así debe hacerlo también la política. El General Franco, recuperó la monarquía como cabeza visible de la Nación y para ella solicitó el respeto y obediencia por el bien de la convivencia y España.

No es el mejor de los sistemas políticos, pero sí lo es para España. Me explico, hemos demostrado que los españoles, no sabemos, no entendemos o sencillamente no estamos preparados para otro régimen político diferente al monárquico, ya que aquí en ésta bendita tierra española, un sistema republicano, es el equivalente a un régimen socialcomunista y uno democrático, aquí, en España, entendemos que significa dar voz a todos, salvo si se respeta a Franco, se habla o escribe bien sobre él y su régimen.

Democracia, es dejar el poder político en manos del pueblo, que es quien elige a sus representantes. Pero eso nunca ha sucedido en España, bueno, sí, pero recordemos cómo se fraguaron las bases «democráticas» en España. No discutiré el difícil momento que se vivía, pero contar con aquellos que asesinaron a miles de españoles y con los que siempre han querido la secesión territorial, lejos de ser democrático, fue una traición devenida del miedo y el ansia de conciliar. ¡Todos hermanos! ¡Pan para todos! Los españoles lo aceptamos y ahora lo pagamos.

Ni todos somos hermanos, ni es posible que para beneficiar a unas minorías, sus votos valgan más que los de otros. Lo escrito anteriormente no se debe a un arrebato vehemente, no, en absoluto e intento explicarme.

Gracias a una Ley electoral únicamente apta para Gobiernos de comunidades de vecinos, y solo en aquellas en las que exista un propietario con más de un piso, pero no es la más adecuada para una Nación que persigue la igualdad entre los territorios —entre otras—. La Ley electoral redactada en una Constitución hecha para «conciliar», antes que para el interés nacional, concede a las minorías nacionalistas, el poder de conformar las mayorías en el Congreso, lo que es lo mismo a darles la opción con sus votos, la llave, para decidir sobre todo lo que incumbe a los españoles, aunque sea más beneficioso para unos que para otros, iniciando la antidemocrática posición diferencial entre los españoles, dependiendo del territorio donde vives.

Y todavía hoy, tenemos que escuchar de los dirigentes catalanes aquello del; «derecho diferencial histórico». Recordar, que todavía no ha habido ningún dirigente político catalán lo suficientemente bizarro, para pedir disculpas en nombre de la Generalidad de Cataluña, por haber significado para el reino de España la irrecuperable pérdida de los territorios del; Rosellón, buena parte de la Cerdaña, el Conflent…, cuando éstos recurrieron al apoyo del Rey de España, Felipe IV (1659).

Todas las legislaturas, han sido real y efectivamente gobernadas por los nacionalistas vascos y/o catalanes, estas representaciones minoritarias en cuanto a territorialidad, son los que por medio de conseguir concesiones para sus territorios, el partido del gobierno «de turno», aún cuando el partido gobernante contaba con la mayoría absoluta del Parlamento, dejaba someterse, reconociendo a los nacionalistas, la llave del gobierno, de paso les servía para mantenerse en el poder, tan deseado.

Así hemos llegado al presente. Los partidos políticos riegan de millones a quienes les garanticen el voto, sin importar en absoluto el bien social, económico, ni tan siquiera lo justo.

Recuerdo cuando las Cajas de Ahorros, eran entidades sin lucro, todo el beneficio conseguido en el ejercicio, debía ser revertido a la sociedad. Eran incluso, quienes permitían los «empeños» para aliviar un momento bajo en la tesorería familiar. Llegó la democracia, con ella, el poder que el pueblo prestaba a los políticos, convirtiéndose en verdaderos buitres carroñeros, ávidos, no solo de poder, también del dinero, que comenzaba a entrar a espuertas en sus domicilios, de sus familiares, amigos, conocidos, protegidos, partidos políticos y un largo, larguísimo etcétera. Estos felones, obligaron a los Consejos de administración de las Cajas de Ahorro a mantener una cuota política y sindical, que terminó con el fin social de las cajas de ahorro, pasando a ser un banco más, al servicio de…

Se trata tan solo de un ejemplo de miles que se pueden contar. España necesita políticos de sobrada solvencia gestora cada uno en su área y no la cantidad de cenutrios e incompetentes que ocupan asientos que deshonran con su presencia y soberbia, la confianza depositada, prestada temporalmente en ellos.

Señor Casado, con lo redactado basta para que usted despierte y deje de hacer el mindundi, y haga valer sus votos, para que los españoles dejemos de padecer la insólita gobernanza que estamos viviendo y la que nos espera.

Estamos en un Estado de Alarma, que el Gobierno dilata en el tiempo, porque no saben cómo responder a la que se nos viene encima en términos económicos. Han demostrado total inoperancia en la gestión de la pandemia, bastan tan solo dos ejemplos.

Una familia compuesta por cinco miembros, no pueden pasear juntos porque son más de cuatro o una pareja que convive todo el día, duermen en la misma cama, si se montan en el mismo coche, uno debe de ir delante y otro detrás. ¿Esto quién lo entiende? Y no quiero entrar en la gestión sanitaria cuyo fiasco se cuenta por miles de muertos, que los hubiera habido, seguro, pero posiblemente en menor número.

Continuar apoyando al Gobierno es tanto como ser cómplices del desgobierno imperante, le recuerdo aquellas palabras del vicepresidente comunista; Pablo Iglesias: «…aprovechar los momentos de excepcionalidad, para instaurar el régimen comunista…».

Señor Casado, debe terminarse el Estado de Alerta para poder disolver las Cortes, bien por voluntad del Presidente o bien porque El Rey, con su apoyo, decida dar un paso valiente y decidido con el fin de terminar con la pesadilla socialcomunista que nos atenaza.

Vox, ya lo lleva haciendo durante dos prorrogas, espero continúe. Ciudadanos en su línea incierta, continua, en base a una lealtad injustificable.

Luís Torres Piñar

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