Misión: «el suicidio del soldado Agustín Fariña»

El coronel Francisco Santacréu del Castillo quería acabar conmigo a toda costa, se le notaba en su ira y su maldad en esa maldita para mi reunión . Donde sí que no las tengo es en haberme entregado en cuerpo y alma al pueblo español. El Ministerio de Defensa español ha permitido y participado, procurando mi propia muerte bajo inducción al suicidio

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FOTOGRAFÍA. MADRID (REINO DE ESPAÑA), 08.05.2021. Un grupo de personas se solidarizan con el soldado canario del Ejército del Reino de España, Agustín Ángel Fariña Peña (Agustín Fariña), quien un accidente laboral en el Ejército le causó una discapacidad grave, mantiene una huelga de hambre desde hace 31 días, frente al Ministerio de Defensa del Gobierno de coalición de España. Misión el suicidio del soldado Agustín Fariña. Agustín Ángel Fariña Peña/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)

Barcelona (Reino de España), domingo 17 de febrero de 2024 (Agustín Ángel Fariña Peña).- Hoy vengo a hablarles de mi propio caso dentro de las Fuerzas Armadas Españolas, la misión: «el suicidio del soldado Agustín Fariña». Pero de una forma bien diferente a los múltiples artículos que se han escrito sobre mi persona. Hoy, tocaré el área psicológica, las secuelas que te quedan ya de por vida, tras pasar injustamente por un calvario que jamás merecía ni yo ni tanto otros puñados de Soldados. Eso sí, dejando muy claro algo importante: no tengo nada en contra de las Fuerzas Armadas Españolas porque es, fue y será por siempre el mayor orgullo que llevaré dentro de mí hasta que llegue el día en que muera y tenga que partir de este Mundo.

  • El coronel Francisco Santacréu del Castillo quería acabar conmigo a toda costa, se le notaba en su ira y su maldad en esa maldita para mi reunión
  • El Ministerio de Defensa español ha permitido y participado, procurando mi propia muerte bajo inducción al suicidio
  •  Donde sí que no las tengo es en haberme entregado en cuerpo y alma al pueblo español
  • 6 ingresos por intentos y pensamientos de suicidio

En mis años dorados entre filas, conocí grandes compañeros, así como también maravillosos superiores militares, es como todo en esta vida, todo radica en la persona, si es buena o no como tal. En esos años tan maravillosos para mí, conocí el buen compañerismo, el sacrificio, la lealtad y el honor, entre otros grandes valores que me inculcaron en mi vida castrense. Donde llegué a llorar de alegrías y tristezas como por ejemplo por compañeros perdidos, acaecidos a tan corta edad, donde sufrí, pero un sufrimiento sano, ese que te hace mejor como persona, militar y te hace madurar, hasta ahí todo bien. Pero sí, estoy en contra de todos esos mandos, sobre todo del Generalato del Ministerio de Defensa español —que todo lo tapa, lo calla, lo oculta y para colmo permite, cuando llegado el caso, uno o varios mandos militares como fue el mío propio, te persiguen, te acusan falsamente de varios delitos, te acosan y psicológicamente, te destrozan por completo la vida—. ¿Y es llegado a este punto cuando pienso, tras todo lo injusto vivido, si finalmente me valió la pena o no entregar los mejores años de mi juventud al Ejército? Ahí tengo mis dudas. Donde sí que no las tengo es en haberme entregado en cuerpo y alma al pueblo español.

Misión: «el suicidio del soldado Agustín Fariña»| Hasta que llegó noviembre del año 2014, donde por mala fortuna, sufrí una lesión de rodilla en las pruebas físicas anuales obligatorias, que todo militar ha de pasar. A partir de ahí, el diablo llamó a mi puerta convertido en España en el Ministerio de Defensa Español. Ya ahí no servía como soldado, una vez te lesiones eres un número más, una mierda para ellos, y como no decidí firmar voluntariamente mi baja de las Fuerzas Armadas, comenzó un acoso y persecución, que, según dicen los propios expertos, «ha sido de los más graves de toda nuestra historia militar más reciente». De repente me convertí de buen soldado, intachable en el servicio, puntual, dedicado en cuerpo y alma a mi profesión a ser lo peor, la peste para ellos. Cuatro acusaciones sin prueba alguna de haber perpetrado hasta cuatro robos en mi Unidad, una acusación gravísima de «haber consumido drogas», en una prueba ilegal y que no estaba reglada dentro del las Fuerzas Armadas y, sin embargo, en la prueba legal realizada di como resultado negativo en cualquier sustancia tóxica de drogas en el cuerpo.

No contentos con esto, todos los días había un regalo para mí en forma de sorpresa, cuando no era una cosa era la otra, comenzando todo por parte de un soldado —el clásico lame culos del mando— que vivió a base de arrodillarse ante el todos sus años como militar en puestos de oficina de lujo, un cabo 1°, dos Brigadas, el Teniente coronel jefe por aquel entonces de la plana mayor de mandos (LAR) y, sobre todo, el demonio para mi persona, el coronel Francisco Santacréu del Castillo quien en una reunión donde me obligó a asistir aún estando yo ya de baja psicológica, él lo sabía perfectamente, donde me sentí amenazado, coaccionado, detestado y apestado, en un interrogatorio de más de una hora, donde el daño psicológico fue brutal. Este me quería obligar a que retirara todas mis denuncias, quería acabar conmigo a toda costa, se lo había tomado muy personalmente, se le notaba en su ira y su maldad en esa maldita para mi reunión.

Mis denuncias todas archivadas, aún presentadas con pruebas demoledoras como grabaciones y la declaración del único testigo que se ofreció valientemente a declarar a mi favor en los Juzgados militares de Santa Cruz de Tenerife, el Comandante en retiro y por aquel entonces Capitán D. Enrique Rojo Cofreces, una declaración que si la Justicia militar realmente llega a ser justa, más de uno de mis acosadores militares ya estarían en prisión por unos buenos años, pero lo de siempre, una Justicia militar que todo lo oculta y que siempre ampara al maltratador, perjudicando aún más a la propia víctima.

Misión: «el suicidio del soldado Agustín Fariña»| A lo largo de todo esto, poco a poco fui sufriendo enfermedades que hoy en día ya se han convertido en enfermedades para toda la vida: depresión mayor, crisis de ansiedad agudas, insomnio, fobia, pesadillas, cólon irritable irreversible, diverticulitis aguda, pancreatitis aguda, etc.. Sinceramente, con todo esto y su sufrimiento en el día a día no sé como aún me mantengo en pie, lo cierto es que un auténtico soldado español, un auténtico guerrero no se rinde jamás, pasando también por dos huelgas de hambre indefinidas en Madrid (Congreso de los Diputados y Ministerio de Defensa español –Agustín Fariña, herido en el Ejército de España, lleva 31 días de huelga de hambre: «O mis derechos o aquí me muero»-), que empeoraron aún más mi estado de salud. Ahí tirado en la calle, a la intemperie, luchando para que se me haga Justicia, que paguen mis maltratadores y reclamándole al máximo responsable subsidiario mis derechos, el Ministerio de Defensa español.

6 ingresos por intentos y pensamientos de suicidio —tres de ellos en una clínica de Salud Mental en las Palmas de Gran Canaria y las otras tres en otra Clínica Privada de Salud Mental en la ciudad condal de Barcelona—. Más sufrimiento imposible y lo peor de todo es que aunque ya no soy soldado, esto no ha acabado, mi día a día es una pesadilla que no le deseo a ningún ser humano, por muy mala persona que sea, esto no ha terminado en mi vida, acaba de comenzar por los años que me queden por vivir.

En el presente, tengo una discapacidad reconocida por lo civil de un 52%, más del doble de la que me otorgaron los servicios médicos militares que fue de un 25%, médicos, que así ya ha tenido que admitir la propia ministra de Defensa que «en el Ejército no se cuentan con especialistas médicos forenses». A sea, que mis informes periciales forenses, los valoró una persona que no tenía ni idea en ello y como siempre, a la tropa claro está, tirando por lo bajo en el porcentaje de discapacidad para que encima de haberte roto la vida en mil pedazos, te marches sin nada y patada en el culo a la calle. Lo dije, lo presenté en mis dos huelgas de hambre realizadas en forma de pancartas; lo digo hoy y lo diré por siempre: El Ministerio de Defensa español ha permitido y participado, procurando mi propia muerte bajo inducción al suicidio. Gracias por haberme destruido la vida Ministerio de Defensa y los tres ministros del mismo, que pasaron por mi caso: Pedro Morenés Eulate (del 22 de diciembre de 2011 al 4 de noviembre de 2016 por el Partido Popular con Mariano Rajoy Brey de presidente de Gobierno)​; María Dolores de Cospedal García (del 4 de noviembre de 2016 al 7 de junio de 2018 por el Partido Popular y con Mariano Rajoy Brey de presidente de Gobierno) y la actual ministra de Defensa hasta el día de hoy, María Margarita Robles Fernández​ (desde el 7 de junio de 2018 por el Partido Socialista con Pedro Sánchez Pérez-Castejón de presidente de Gobierno).

¡Sí señor, que Viva España! ¡A España servir hasta morir!

Agustín Ángel Fariña Peña,

soldado de Infantería ligera del Reino de España»|Misión: «el suicidio del soldado Agustín Fariña».

FOTOGRAFÍA. MADRID (REINO DE ESPAÑA), SIN FECHA NI LUGAR CONCRETADOS. HECHOS RELACIONADOS, 17 DE FEBRERO DE 2024. Fotografía cedida por el testigo que se nombra en el artículo «Misión: el suicidio del soldado Agustín Fariña», el Comandante en la Reserva, D. Enrique Rojo Cofreces, quien me autoriza a mí, Agustín Ángel Fariña Peña, poner su nombre al completo en el artículo. Agustín Ángel Fariña Peña/Lasvocesdelpueblo (Ñ Pueblo)
el Comandante en la Reserva, D. Enrique Rojo Cofreces